El riego en vasija para un jardín de flores

El agua es protagonista de nuestros sistemas de permacultura. No existe una instalación que no la tome en cuenta, tanto la que bebemos como la usada para cocinar, limpiarnos, y por supuesto, aquella que se necesita para regar.  En tiempo de sequía el riego por capilaridad es un recurso muy valioso, un cuenco de barro no esmaltado, quemado al horno pero sin barnices, resulta ideal para ser enterrado, llenándolo con agua cada cinco días. Los antiguos, que nos enseñaron muchas cosas regaron con pondos de barro. Se enterraban grandes vasijas en las huertas al hacer viajes largos tanto en el actual Ecuador como en todos los Andes. Sobre otras culturas, su uso se registra por ejemplo en China con esta finalidad durante cuatro mil años.

Tomates mexicanos

Atrapa-niebla de micromalla

Este jardín comestible de bambú tiene en el centro flores que se riegan con la vasija de barro central. Si se llena cada semana, las delicadas flores de caléndula se abrirán en quince días.

2 comentarios en “El riego en vasija para un jardín de flores

    • Estimada amiga, este es un sistema de riego por capilaridad. Las vasijas de barro has sido horneadas pero no tienen ningún sellado, de modo que el barro es poroso y no retiene el agua, que se escapa. Al hacerlo irriga las raices cercanas y una superficie cada vez mayor si la vasija se mantiene llena de agua. Este sistema es ancestral, se han encontrado vasijas de los incas y pre-incas que aplicaban este tipo de recurso. Funciona muy bien si hay poca agua a disposición, lo hemos probado y recomendamos su uso.

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