El humilde y eficiente baño seco de tacho

Como permacultores, uno de los primeros asuntos que debemos resolver es el uso y no abuso de los excrementos humanos. Al pensar en la posada permacultural que actualmente mantenemos en Shungo Tola, nuestra casa de intercambio de saberes, decidimos que solo usaríamos sistemas eficientes para tratar los desechos humanos y convertirlos en compost.

Afortunadamente la comuna donde estamos gestiona los excrementos a través de un biodigestor comunitario, por eso tenemos un baño de agua, pero también usamos el querido y nunca bien ponderado baño seco de tacho.

¿Con separador o sin separador de orina?

En el 2015 vivimos en una casa con un baño seco compostero que manejaba un separador de orina, en Argentina,  durante un par de semanas. Desgraciadamente no fue posible controlar las moscas en este modelo y sufrimos mucho cada vez que levantábamos la tapa del trono. Una pequeña cámara recogía las eses y un bidón, la orina depositada en un embudo bien ubicado en el extremo obvio del asiento. Quedaba la tarea de entregar a la plantas el resultado, es decir úrea disuelta con ceniza y harina de rocas. ¡Cuanto trabajo! y si el nivel de humedad subía, todo tipo de insectos voladores colonizaban el recinto.

Fue en otro evento en Argentina, esta vez con Jairo Restrepo cuando usamos por primera vez un tacho para baño seco. Se trataba de un simple y sencillo balde de veinte litros de capacidad que recibía todo el “material” húmedo y seco. Este, luego era cubierto con una capa suficiente de aserrín mezclado con ceniza y abono de baño seco.

El trono se abría y cerraba herméticamente para evitar la llegada de moscas. Cada vez que se llenaba, pasaba a su cierre hermético y un mes y medio después, a su deposito en una compostera bien cubierta de paja seca.

Para lograr un buen baño seco de tacho hay que seguir algunas recomendaciones:

Hacer una mezcla de cuatro partes de aserrín fino con un parte de ceniza y media de buen abono del baño seco. Los microorganismos conocen lo que hay que hacer y empiezan a descomponer “el material” en cuanto cerramos herméticamente el tacho. Si no tiene abono de baño seco use compost o una parte de buena tierra abonada.

Dejar esta materia orgánica junto al inodoro de tacho. De preferencia, arroje el papel en un basurero aparte.

Cierre siempre el tacho herméticamente una vez que se ha completado. Verifique que esté bien cubierto por el rastrojo seco con ceniza. Esa es la clave.

 

 

En la secuencia de fotos se puede apreciar el tacho solo con un trono móvil. Fue cómo lo usamos por un año. Tapamos y destapamos el tacho, colocamos el trono, usamos el trono, lo dejamos a un lado, tapamos el tacho. Tuvimos muchas otras prioridades antes de hacer un contenedor adecuado, que es una caja con cierre hermético para evitar el ingreso de moscas.

El procedimiento para el baño seco es sencillo y seguro:

  • Cada vez que usted emplee su tacho, coloque la mezcla hasta cubrir por completo, si hay orines asegúrese que pone una cantidad suficiente.
  • Cuando el tacho esté lleno saque del contenedor y tape herméticamente.
  • Coloque los tanques cerrados en fila desde el más antiguo hasta el más nuevo, después de un mes y medio el tanque estará semicompostado y los olores casi desaparecerán.
  • Ponga el contenido del tacho de un mes y medio en la compostera abonera: destape la compostera (la debe mantener siempre bien cubierta con rastrojo seco), coloque el material y medio tacho de agua por cada bote que ponga.
  • Es muy importante que la compostera general tenga orificios de drenaje para que escapen los lexiviados y el compost no se pudra.

¿Cómo se hace una compostera general para el baño seco abonero?

En nuestro caso reusamos una antigua chanchera que encontramos en la propiedad, la cual tenía un pequeño desnivel y orificio para el desfogue de agua. Se puede hacer con pallets unidos entre sí y forrados con plástico negro, es importante que tenga a mano más aserrín, que puede ser grueso o fino. Puede reemplazarlo por paja, ramas secas, recortes de hierba seca o cualquier rastrojo.

Normalmente apilamos un montón en cada lado. Una vez lleno lo dejamos seis meses en proceso de compostaje por microorganismos eficientes bien cubierto de paja seca y sin tocar. No se da la vuelta, no se moja más. El montón debe estar protegido de los elementos por un techo, aquí improvisamos con una plancha de polialuminio reciclado.

Luego del sexto mes, el proceso de casi ocho habrá dado como resultado un abono excelente para frutales como cítricos, chirimoyas, aguacates, guabas, café, entre otros.

Para lograr un compost más fino se puede dejar un año, conocemos quién hace más de una compostera y va usando el abono más antiguo en hortalizas y verduras.

El mejor abono

Es un hecho comprobado que los humanos proveemos del mejor abono a la Tierra en nuestra calidad de omnívoros (comemos de todo); esto además nos ha permitido sobrevivir en este planeta. Los humanos, sin embargo, somos los únicos que no devolvemos a la Madre lo que hemos tomado de su vientre. Todos los animales y seres vivos devuelven los minerales a la Tierra una vez que los usan para alimentarse. Este es un ciclo natural. Arrojar este abono que reclama la Pachamama para seguir alimentando a la gente no es natural, no es sano, contamina el agua de maneras absurdas envenenando las napas y capas freáticas, con materia putrefacta.

Es absurdo pensar que es más saludable arrojar los desechos por el inodoro y llevarlos al mar en lugar de compostarlos. Tan absurdo como mal usar la poca agua dulce  que tenemos en semejante propósito. Recuerda, en la ciudad, no te inundes de excrementos si no hay agua. Composta y usa tus desechos minerales, por el bien del planeta.

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