Cómo cultivar tus arbolitos frutales

Cuando llegamos a Shungo Tola nos maravillamos por la cantidad de arbolitos frutales que encontramos ya grandes, aunque descuidados por cinco años de abandono: el aguacate Pinkerton más delicioso, la naranja Washington enorme y jugosa, la lima, la naranja agria, el limón Mayer y el Sútil gigante; increíbles chirimoyas de un sabor único y llenas de minerales. De nuestra mano hicimos papayas y plátano orito, criamos toronjas, mangos, claudias, manzana ana, uvas blancas, porque negras del Carchi habitaban un parral de cincuenta años. Los arbolitos de ovo han tardado mucho pero están ahí, al igual que la promesa que hicimos, de reproducir todo, absolutamente todo lo que nos estaba siendo encomendado y multiplicarlo, aún desde la pequeña media hectárea en Shungo Tola.

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Arbolitos frutales nativos de la Sierra Norte

Estamos en un lugar privilegiado, muy poco conocido y cada vez más visitado. El rincón norte de esta Tierra de la Mitad, habitada antes por caranquis, chachis, quitu-caras, grupos muy organizados que ejercían su lengua chachi, cha’apalachi, t’safiqui, con palabras presentes en nombres como PantaVi o Casa del Agua, ViChincha o Montaña de la lluvia, y Chachi’nViro o Fuerza de la Gente Chachi.

¿Cómo eran sus bosques? Cuándo caminaban, ¿por dónde lo harían? Qué recogerían entre los prados de amaranto, que hasta hoy crece silvestre en estas montañas. Descubrimos una pequeña muestra en lo profundo del monte, a pie desde la finca por senderos escarpados: porotón, chihualcán y nogales gigantes conviviendo cerca de ríos y cascadas en Chachimbiro. Guayaba perita como la de casa, pero con ochenta años más; carrizos y nísperos,  chirimoyas, aguacates enormes de aquella pulpa verde y deliciosa, aunque de “pepa” descomunal. Descubrimos también plátano, tomate y una gran variedad de moras.

Chihualcán

Sí que nos maravilló la diversidad de árboles frutales nativos en esta parte de nuestra casa ecuatoriana. Muchos de ellos, casi todos estaban puestos cuando habitamos la pequeña finca en el año 2015. El trabajo grande y sistemático que aún nos ocupa a diario ha sido abonar lo suficiente, regar lo suficiente y comprender a cada arbolito en su necesidad para lograr frutos más jugosos, dulces y sanos. Aprendimos a injertar cítricos y aguacates; duraznos y manzanas. Nuestra amiga Consuelo del Carchi, dónde tenemos algunas colmenas en su profundo bosque, fue generosa para enseñarnos. Trabajamos con los plantines de Shungo Tola hasta lograr el primer aguacate Pinkerton, variedad que reprodujimos en media docena y luego en otra media más de manera orgánica.

Estrategia de vecinas asociadas

En lo personal, los arbolitos comestibles me fascinaron toda la vida, y especialmente aquellos pequeños de alta productividad. Cultivé todo tipo de cítricos por diez años en una pequeña granja en Conocoto, allá por los años noventa. En esta nueva experiencia de vida me sorprendieron arbolitos cómo el café del Carchi. Con apenas ochenta centímetros produce suficiente para un par de kilos de buena y saludable cafeína orgánica.

Con paciencia de santo hicimos esquejes de todo lo que pudimos, injertos en frutales de la zona, pruebas de germinación de café y papaya, duraznos, claudia, tomate de árbol.

Llegó el momento en que nuestro pequeño invernadero fue el punto de germinación bien abonado, y el vivero de doña Esperanza, mucho más grande, sería la casa del bocashi y más abonos para criar los arbolitos.

Tres años después están listos, luego de germinar porotón por esquejes y semillas, criar chihualcán en zanjas de infiltración, al cabo de tener paciencia con los nogales y sus tóctes, dispuestos a salir recién a los seis meses. ¿El secreto? Tres años del mejor abono para germinar que podemos recomendar y hemos usado: nuestro sanitario compostero humano. Cada ocho meses tuvimos y tenemos esta tierra que tiene un olor y textura similares a las del bosque. Pueden saber cómo compostamos los desechos humanos en el blog de la finca:

El sanitario compostero: excelente abono para frutales luego de ocho meses

Vamos a continuar con esta estrategia de reproducirlo todo desde esa matriz, que es el vivero de la finca, contando con el apoyo de las vecinas de la comuna, como doña Teresita a quién encargamos desarrollar los plátanos, chirimoyas, aguacates y moras, además de nuestra amiga del Carchi.

vivero shungo

Lista de arbolitos de Shungo Tola en la primera entrega, octubre de 2018

Arbolitos Shungo foto Web

Manual básico para sembrar los arbolitos

¡Muy importante! Distancia para plantar: 

  • Aguacates, chirimoyas, guayabas, guabas, ovos, nogales: seis metros.
  • Cítricos, manzanas, duraznos, claudias, café: cuatro metros.
  • Tomates de árbol, uvas, plátanos, babacos, papaya: dos metros y medio.

Condiciones de clima y agua: es necesario considerar el riego diario durante la primera semana de siembra y luego, hacerlo cada cuatro o cinco días. Resulta muy importante mantener los arbolitos siempre cubiertos con paja o rastrojo de podas seco, para evitar que se evapore la humedad. Cada tres meses hay que retirar la capa de rastrojo en plena formación de compost, y si todo va bien, habrá que cuidar las lombrices para que no mueran mientras ponemos una capa de abono, de preferencia bocashi o biofermentado.

Agujeros y abono: haz un agujero cuadrado de 80cm. de profundidad y saca la tierra en dos partes, coloca de la mitad hacia arriba en un costado y de la mitad hacia abajo en otro costado.  Deja una semana cómo mínimo sin cubrir. Se formará una capa dura que impedirá la entrada de raíces y malas hierbas. Puedes dejar el agujero que se “cure” durante un mes.

Pon una parte de tierra de arriba: veinte centímetros para asentar al arbolito. Luego, él mismo, y  suma a esta tierra, abono muy rico en nutrientes como bocashi, humus, majada de animal bien seca y desmenuzada o de cuy recién hecha, a la que puedes añadir, una parte en cuatro de cascarilla de arroz. Puedes incluir una parte de carbón triturado, lo cual dará más temperatura al suelo en las noches frías y protegerá al arbolito de las heladas.

Sobre el suelo añade una capa de diez centímetros de cascarilla de arroz o rastrojo de caña, hojas secas, podas de césped por arbolito y listo. ¡A disfrutar mirando cómo crece y florece!

El abono de los arbolitos es indispensable y debe ser permanente. Será menos necesario a medida que crezcan y se hagan fuertes. Sus raíces descenderán buscando agua y nutrientes, de modo que abonar cada tres meses será indispensable y mantener el abono húmedo, además de bien cubiertos los microorganismos del suelo, será esencial. Sigue colocando rastrojo seco de podas cuando el anterior se vaya convirtiendo en alimento de las lombrices, quienes habitarán naturalmente la corona del arbolito. No necesitas colocarlas, llegarán. Confía y mantén la humedad.

Para el cultivo en maceta busca un contenedor de sesenta u ochenta centímetros de profundidad.  Esto es lo realmente importante al sembrar de esa manera, pues las raíces tendrán suficiente espacio para extenderse por varios años.

higo huerto urbano

Cuidados especiales

Si vives en un lugar como el valle de los Chillos, de tierra muy compacta, arcillosa, tipo cangahua, asegura que el suelo esté bien triturado y mezcla una parte de arena fina en dos partes de tierra y una parte de abono. Plantas como las uvas, ovos, papayas y plátanos agradecerán que les ayudes de esta manera. Normalmente esta tierra tendrá minerales solubles y será rica en nutrientes pero tenderá a empozarse y endurecer sus capas internas.

En lugares secos y arenosos, coloca más cantidad de abono para los arbolitos, mezclando dos partes con dos de tierra.

Aceite esencial de naranja: si tienes cítricos y alguna vez los ataca el pulgón, mosca blanca, trip, cochinilla, esta es la solución. Diluye dos gotas de aceite esencial de naranja en 5ml de alcohol potable de 96 grados, durante una noche. Al día siguiente disuelve este alcohol en medio litro de agua y coloca con un rociador en las hojas, antes que les de el sol. Puede ser en la mañana muy temprano o en la tarde, a las 17.00.

Bicarbonato de sodio: esta es la mejor opción para combatir hongos y virus del mosaico en tomates de árbol. Diluye una cucharadita en dos litros de agua y aplica con rociador en las hojas, una vez por semana, sin sol.

Purín de kéfir de agua: si tienes o puedes disponer de este probiótico saludable que se alimenta de panela y agua, haz un poco más  que lo usual y coloca medio litro en cada arbolito una vez por semana, aportará microorganismos al suelo y una mayor absorción de minerales por las raíces, en la tierra abonada.

Puedes consultar la receta de otros abonos y fungicidas sencillos, de jabón azul y ceniza en el blog de la finca:

El huerto urbano: abonos y fungicidas naturales

ALGUNOS CONSEJOS  PARA TUS ARBOLITOS

Al cultivar arbolitos frutales nativos estás haciendo una obra importante porque todos, sin excepción, están en peligro de desaparecer.

El Porotón. Será un árbol grande con el tiempo, pero en un par de años te dará frutos: deliciosos frijoles gigantes, con los que podrás alimentar a tu familia de proteína natural.   No requiere cuidados especiales, carga dos veces al año.

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El Chihualcán. Será un árbol grande con el tiempo, pero en seis meses empezará a cargar ricos frutos constantemente. Necesita mucha agua, recomiendo sembrarlo cerca de una fuente, estanque, arroyo, zanja que puedes hacer tú mismo. Le va bien a pleno sol y en el jardín. Cobertura permanente para que no se evapore el líquido vital, es el consejo para este arbolito que vivió en la sierra, desde 800 a 3200 metros en todas las quebradas.

Avelina y chihualcan

El Nogal. Será un árbol gigante con mucho tiempo, y cargará en cinco años. Crece muy bien a pleno sol, no necesita cuidados especiales. Habría que escribir un tratado sobre las virtudes medicinales del nogal, prometo hacerlo pronto, si nos ayudas a conservarlo sembrando un arbolito en tu jardín.

El café de altura del Carchi. Será un árbol enano toda su vida y siempre se mantendrá productivo, lleno de frutos rojos y grandes que podrás convertir en tu propio café.

Le encanta la sombra de un árbol grande, y si está en maceta, le irá bien pegado a un muro o a una pared orientada al oeste. En el campo se coloca bajo las guabas y chirimoyas, crecerá feliz siempre que tenga mucho sol. Necesita riego constante una vez por semana y abono cada tres meses.

Arbolotos de café Shungo

Los cítricos de la finca: limón Sútil gigante, limón Mayer, naranja Washington, naranja agria, toronja, lima, limón mandarino: serán arbolitos regulares de tamaño, alcanzarán como máximo cuatro metros. Necesitan abundante sol y agua con regularidad, cada semana. Cargan abundantemente desde el primer año. Cuida siempre la corona de los cítricos, recuerda que su raíz se extiende en todas direcciones y odia sinceramente el pasto, césped y kikuyo.

El aguacate Pinkerton: de pulpa cremosa y semilla muy pequeña, será un arbolito de tamaño mediano, cuatro metros en diez años. Mientras tanto, cargará desde el segundo año y será productivo toda su vida. Siempre cubierto con rastrojo seco, siempre húmeda la tierra de su corona, mucho sol, son los consejos para este arbolito. Lo enfatizo porque algunas personas que nos visitan se sorprenden de la salud de nuestros aguacates, ya que se les ha recomendado hacer podas, dejar el suelo pelado junto al tronco para que no se escondan los insectos dañinos (¿?) y poner químicos.

Aguacate Pinkerton de cinco años

La Papaya del Chota y el Babaco: de tamaño mediano, requieren mucho abono y constantemente, para dar frutos. Abona cada quince días y tendrás ricas papayas y babacos. Sol abundante y riego cada semana, son muy recomendables.

El Plátano de la sierra, Orito rojo: de tamaño grande con el tiempo, el primer plátano que siembres sentará raíces en un año. Ten paciencia y coloca mucho abono, Alimentamos los plátanos con aguas grises de la cocina, “sucia” de restos de vegetales y café. Recomiendo que no falte agua y verifiques diariamente la humedad durante los primeros seis meses.

El Ovo del Chota: de tamaño grande a lo largo de muchos años. Necesita pleno sol y no mucha agua. Sobrevive bien en los veranos secos del Norte.

La Guayaba Perita: de tamaño grande luego de muchos años, pobló los bosques del norte antes de ser desplazada por eucaliptos y pinos. Tiene un fruto dulce y jugoso similar a una pera, más dulce que la guayaba común y menos ácida. Crece lentamente pero dará frutos en un año. Necesita mucho sol y riego, una vez por semana.

El Higo Blanco: de tamaño mediano, tres metros de diámetro, este higo no se convierte en breva. De apariencia siempre verde, se va suavizando hasta volverse pálido, lo cual indica que está listo para comer. La pulpa es deliciosa y resulta excelente para hacer sabrosas mermeladas.

dulce de higos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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