2. Estructura y función de nuestro sistema inmunológico

 

Carlos Álvarez Unda – Finca Permacultural Shungo Tola  – Proyecto: “Sistema Integral de Salud Preventiva”

Por el lapso de millones de años de evolución, el organismo humano ha desarrollado poderosos sistemas y ejércitos de protección en respuesta defensiva y ofensiva, ante la agresión externa e interna de agentes o sustancias tóxicas. Fortalezas y maquinaria de combate, que garantizan la sobrevivencia y continuidad de la especie.

Nuestro Sistema Inmune (Si) está formado por órganos como el timo y la médula ósea, allí nacen huestes celulares inmunes y actúan a través del bazo y ganglios linfáticos; también hay una gran cantidad de tejidos linfoides de defensa y barreras biológicas naturales de bloqueo asociadas a la saliva, boca, faringe, amígdalas, piel, mucosas gástrica, intestinal y pulmonar; hay un amplio espectro de glóbulos blancos, verdaderos ejércitos y soldados celulares de combate presentes en la sangre, como neutrófilos, eosinófilos, basófilos, linfocitos, monocitos macrófagos, formando líneas de defensa, anticuerpos y sustancias tóxicas de respuestas inmune.

Todos los sistemas de nuestro organismo, el respiratorio, digestivo, circulatorio, linfático, óseo, muscular, nervioso, tegumentario, están diseñados y revestidos con arsenales inmunológicos; ejercen incluso ciertas funciones inmunitarias. El (Si) actúa concomitantemente, en paralelo al despliegue de funciones fisiológico metabólicas de todos los sistemas, órganos, tejidos y células. Está diseñado para dar respuesta general inmediata y en desarrollo, respuestas específicas desde estudios inteligentes del estado de situación del conflicto y la naturaleza del agente agresor. Depuraciones de nuestro organismo, así como depuraciones asistidas, tienen un rol relevante en el (Si).

Parte consustancial en el (Si), es el subsistema microbiológico bacteriano benéfico existente en todo nuestro organismo. Hay 10 veces más microbiología que células en nuestro cuerpo (100 billones por 10 billones), desempeñando funciones vitales, metabólicas, inmunológicas. Vivimos en simbiosis mutualista con billones de microbios. La fortaleza de nuestra salud está anclada y depende de la salud integral de nuestra flora intestinal.

Somos una entidad electro-bio-química con funciones fisiológico metabólicas, que se activan desde una base estructural de minerales. Todo ser vivo, incluido el humano, en rigor, es una estructura de minerales animados. La carencia o exceso de uno u otro mineral deviene en debilitamiento de nuestro (Si) y se expresa en diversas patologías.

Somos además, una vital integridad de cuerpo, mente y espíritu interdependiente de un contexto familiar y social. Impactos negativos en nuestra esfera emocional sensible, incluido el estrés, debilitan nuestro (Si). El 95% de enfermedades están, según estudios, asociadas a temas emocionales, no siendo necesariamente causantes de ellas.

La calidad de nuestro sueño incide directamente en la capacidad y habilidad de regeneración de órganos, tejidos, células desgastados en el día, pasando el sistema nervioso activo a su función pasiva durante el sueño, para lo cual requiere materia prima de reparación. Un sueño no reparador reduce el (Si)y nuestro potencial energético por deficiencias en la reparación, afectando por ende nuestra salud.

Nuestro cuerpo está diseñado anatómica y fisiológicamente para estar en vigilia móvil permanente. Su anatomía funcional no ha cambiado en millones de años desde la hominización. El sedentarismo e inmovilidad extrema modernos o paro forzoso en una silla de escritorio, inactiva y debilita nuestro SI, impactando negativamente en la salud.

Debilitamos nuestro sistema inmune vía ingestión habitual de “alimentos” imbuidos de tóxicos y por no cumplir requisitos nutricionales en macro y micronutrientes, por la calidad del aire que respiramos, por ingreso de toxinas al torrente sanguíneo vía nuestra piel, por impactos negativos en la esfera psíquico-emocional. Así, un (Si) débil no cumple un rol protector al organismo en sus funciones fisiológico metabólicas. Por el contrario, presta condiciones ideales para la colonización de virus, bacterias, hongos y patologías diversas. La robustez del (Si), marca la diferencia entre salud y enfermedad.

Resumiendo: varios frentes conforman nuestro sistema inmunológico, sobre los cuales vamos a actuar e incidir fortaleciéndolos. a) El frente inmunológico asociado a las funciones, fisiología y metabolismo de nuestros sistemas, órganos, tejidos, células. b) El frente microbiológico benéfico de nuestro organismo. c) El frente de micronutrientes minerales, vitaminas, aminoácidos, oligoelementos, que deben estar presentes, en proporciones adecuadas. d) El frente de nuestra salud mental, inmersa en bio-ambientes sanos, creativos, incidente directo en la calidad del sistema inmune y en la de nuestro equilibrio. e) El frente de motricidad, motilidad y movilidad cardiovascular integral, refuerzo contundente para robustecer el (Si) y nuestra salud.

Todos forman la integración sistémica de inmunidad, en defensa y protección del organismo. La relación salud-enfermedad no se puede entender fuera del estado de situación en que se halla nuestro (SI) al momento de un impacto-afección. Por ello vemos salir invictos con medidas no convencionales a pacientes de un cáncer, o podemos ver un 97% de contagios por el virus COVID-19, de ellos un 80% asintomático, que lo sobrevive. Los voceros de la pandemia se reducen a contabilizar y a especular en torno al 3% de decesos, nosotros contabilicemos al 97% de vivos,  auscultemos su por qué, extraigamos enseñanzas claves para la vida. La asistencia médica externa enfrenta emergencias. ¡Trabajemos en el destino de nuestra salud preventiva!.

 

NOTA:En próximas entregas plantearemos alternativas naturales sustentadas en una conjugación de conocimientos sobre medicina ancestral y alternativa, contrastadas con estudios y datos científicos de prestigiosos institutos de investigación médica regenerativa, sobre cómo y desde qué áreas esenciales fortalecer el (Si), escudo protector interno a partir de los 5 frentes planteados. Hoy es imprescindible este abordaje al entrar a una fase compleja de distanciamiento activo. Si el COVID-19 llega, que nos encuentre con un (SI) robusto. ¡Sobrepasarlo y salir invictos, así como también de toda potencial patología, es el objetivo de la vida que nos habita!

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