Bocashi, el abono más nutritivo para tu huerto

Carlos Alvarez – Finca Shungo Tola Urcuquí, 22 de julio de 2020

Bocashi es una palabra japonesa que significa “materia orgánica fermentada”. Este abono se descompone en un proceso aeróbico de materiales de origen animal o vegetal.

¿QUÉ ES EL BOCASHI?:

El bocashi es un súper abono, producto mucho más elaborado que el resultado de la simple suma de ingredientes. Es un abono bio-fermentado, cuyo proceso lo ejecutan bacterias aeróbicas, que requieren del oxígeno como combustible. Su elaboración puede llevar de 12 a 15 días dependiendo de la calidad de los ingredientes, así como de las condiciones ambientales en temperatura y humedad.

DOBLE FUNCIÓN DEL BOCASHI:

El suelo es un organismo vivo al que se debe reponer nutrientes si hemos retirado de él nuestro alimento; de lo contrario, atestiguaremos que las próximas cosechas se verán mermadas tanto en volúmen, como en la calidad  y salud. El bocashi es un extraordinario complemento nutricional para el suelo, lo restituye de desgastes minerales, reactiva sus funciones y lo regenera, al mismo tiempo que estimula fertilidad y provee de nutrientes a  las plantas.

   

APORTE DE LOS INGREDIENTES:

Tierra: Estructura y homogeniza física y químicamente el abono, aporta materia orgánica, aporta minerales, aporta microbiología, aporta humus, ácidos húmicos, ácidos fúlvicos, ácidos hematomelánicos, producidos por los microorganismos en su acción simbiótica con la materia orgánica y los minerales necesarios para el proceso de fermentación; como una esponja retiene filtra y libera gradualmente nutrientes para las plantas. La tierra debe provenir preferentemente del lugar.

Cascarilla de arroz: mejora la estructura física de la tierra y de los abonos;aporta minerales y vitaminas potenciando la actividad de la microbiología en la fermentación del bocashi, así como la micro y macro biota del suelo cuando se lo ha aplicado; permite buena aireación y oxigenación a la fermentación y al suelo; es fuente rica en silicio, esencial en la estructura y desarrollo de los sistemas de defensa de las plantas; en su posterior degradación es fuente de humus; conserva la humedad en el suelo; semi calcinada, o calcinada aporta silicio, fósforo, potasio; ayuda a corregir acidez en los suelos; sirve para preparar fosfitos con harina de huesos. Como cobertura del suelo lo protege del sol, viento e impacto de las gotas de lluvia y lavado de nutrientes por escorrentías y erosión. Haciendo las veces de un techo semi impermeable reduce la evaporación al exterior generando microlluvias. Reduce la necesidad de agua y riego hasta en un 40% respecto de un suelo descubierto. Aligera suelos arcillosos. Su cobertura frena el desarrollo de plantas no deseadas. Ayuda a la descompactación del suelo. Mantiene en él un régimen térmico estable.

Estiércol: Principal fuente de nitrógeno en el abono; mejora las condiciones biológicas, químicas, físicas, vitales y nutricionales del suelo, así como las de fertilidad de las plantas aportando micronutrientes como fósforo, potasio, calcio, magnesio, hierro, manganeso, zinc, cobre, boro, entre otros; aporta inóculo microbiológico al abono y al suelo.

Salvado de arroz: es gran estimulador en la acción enzimática fermentativa del abono gracias a sus complejos vitamínicos, como las vitaminas del complejo B; aporta nitrógeno y micronutrientes minerales a la nutrición del suelo y plantas, como fósforo, potasio, zinc, magnesio y elementos traza que son los más apreciados y abundantes en los cultivos orgánicos.

Levadura de pan en barra o granulada: Es la principal fuente de inoculación microbiológica para la preparación del abono; con la activación de las levaduras arranca el encendido del motor para la fermentación del bocashi.

Melaza: esfuente de energía para la actividad microbiológica en la fermentación; favorece la multiplicación microbiológica; es rica en potasio, calcio, fósforo y magnesio, contiene micronutrientes, como boro, zinc, manganeso, hierro y cobre, así como gran parte del grupo vitamínico del complejo B.

El carbón: Retiene nutrientes, retiene humedad, permite mejor aireación del suelo, mejora la estructura del suelo, reconstruye suelo, es una fuente de humus al descomponerse. 1 cm3 de carbón esparcido, retiene de 9 a 30 millones de microorganismos, es el hotel 5 estrellas para colonización de la microbiología resulta ser un excelente regulador térmico logrando elevar la temperatura del suelo hasta 4º permitiendo contrarrestar  efectos de heladas en zonas frías; merma impactos térmicos en el tránsito de la noche al día, cuyo efecto detiene el crecimiento vegetativo de la planta, le ayuda a invertir menor energía en subir nutrientes y en su mantenimiento, potenciando su desarrollo vegetativo y crecimiento.

Agua: con aporte de humedad homogeniza la mezcla de todos los ingredientes del bocashi; es el medio propicio de activación de la microbiología para la fermentación; aporta minerales y vitalidad según su origen.

Harina de huesos calcinada y cernida: Es un gran aporte de minerales al bocashi, al suelo y por ende a la planta. La planta, como todo ser vivo, es un compendio de minerales animados, requiere de micro nutrientes minerales y vitamínicos esenciales para el desarrollo de sus procesos vegetativos.

Harina de rocas:  Aporta un cúmulo de minerales según la mayor o menor variedad de rocas con cargas minerales traducidas en una gama amplia de piedras de colores y estratos en su composición. Las blancas calcáreas, las ocres con predominio de hierro, etc. Existen rocas metamórficas de diversos colores y estratos que dan cuenta de su diversa composición mineral. Hay rocas que se desmoronan y desmenuzan fácilmente producto de su evolución geológica tendiente a la formación de suelo. La harina de rocas se puede conseguir machacándolas con un combo hasta hacerlas polvo o en canteras de materiales pétreos.

Microorganismos del bosque: Permiten repotenciar la acción de abonos y suelos con una carga de microbiología adicional. Esta microbiología nativa la recogemos de un bosque, lo más cercano, lo menos intervenido y con la más alta diversidad. Está conformado por el manto carbonífero de materia orgánica en plena actividad de descomposición por la microbiología del lugar. Debe escogerse  un manto bien inoculado, con buena carga de humedad, sin tierra, ni hojas verdes, ni material recientemente expulsado por los árboles.  De ello va a depender su calidad. 

Para su preparación recogemos 4 kilos del mantillo, añadimos 8 kilos de salvado de arroz, ½ libra harina de rocas, más 1,6 lt. de melaza y un poco de agua para liquidificar la melaza. Mezclamos bien los sólidos en un  piso no absorbente, ideal sobre una lona. A parte disolvemos la melaza en un poco de agua. Aventamos la melaza licuada sobre los sólidos y amasamos removiendo hasta lograr una perfecta homogenización entre secos y húmedos, se restriega la mezcla contra el piso de lona, sin dejar grumos, hasta que quede suelta. Se efectúa la prueba de “punto de puño”, apretándolo no debe exudar agua, debe quedar formada y desmoronarse con facilidad. Luego, en capas apisonadas se  introduce la mezcla en el recipiente y se llena dejando unos 5, 10 o 15 cm. del tope, dependiendo del volumen y recipiente en que se esté preparando. Se cierra herméticamente, dejándolo a la sombra reposar por 30 días en un proceso de fermentación anaeróbico. El producto final, bien elaborado, debe tener una fragancia y aroma frutal.

PREPARACIÓN DEL BOCASHI:

a) Preparando la fase líquida: mezclar en un tacho el agua, la melaza y la levadura, ésta, puede activarse previamente en un poco de agua tibia (32º) con algo de melaza. La levadura activada se mezcla con el resto de líquidos.

b) Colocar los ingredientes en varias capas. Cada capa de unos 20cm. contiene, proporcionalmente, todos los ingredientes, hasta formar una pirámide, que no debe exceder de 1,20cm de alto, a fin de evitar que la presión ejercida por alturas mayores entorpezca el proceso aeróbico fermentativo. Iniciamos colocando el rastrojo como base de soporte de la pirámide. Sobre la cantidad proporcional de ingredientes secos, de cada capa, se vierte aventando con la mano, una parte proporcional del líquido preparado. Así procederemos sucesivamente hasta formar varias capas de la pirámide. Este procedimiento por capas facilita realizar una buena mezcla e ideal homogenización de todos sus ingredientes, sobre todo si preparamos grandes volúmenes de bosachi.

c) Procedemos a la mezcla. Con una pala trasladamos por volteo el abono a no más de 1,5 metros de distancia. Concluido, procedemos a un segundo volteo, regresando el abono al lugar de origen, mismo que debe estar protegido por un techo, tanto de la lluvia, del sol y el viento. El proceso es aeróbico, no debe cubrirse el abono, por ello debe tener suficiente ventilación.

d) Los volteos deben ser dos en los tres primeros días, uno a primeras horas de la mañana y el otro terminando la tarde. Los restantes días un volteo diario.

La función de los volteos:

1. Regular la temperatura de fermentación a no más de 50, 55 grados centígrados, ya que ésta puede llegar a 70, 80 grados. En esta temperatura extrema, no actuarían las bacterias aeróbicas mesófilas, que son las que generan el proceso fermentativo, ya que éstas se activan y trabajan entre los 15 a 45 grados. Se activarían bacterias termófilas que trabajan a altas temperaturas, llevando el abono por otras rutas.

2. Retirar excesos de humedad.

3. Airear y oxigenar, recordando que es un proceso aeróbico.

4. Finalmente, tienen la función de homogenizar la mezcla.

e) El bocachi bien elaborado, no debe tener enjambre de moscas; no debe, en los volteos, despedir olor a amoníaco ni otros indeseables, pues los dos son signos de exceso de humedad y de que el abono ha tomado ruta hacia la pudrición. El abono termina prácticamente seco. No debe añadirse una gota más de agua luego de su preparación. Para verificar esto, realizamos la prueba del puño, tomamos un poco de abono en la mano y apretamos, no debe destilar agua, se formará un terrón que con un pequeño golpe en el canto de la mano, se desmoronará fácilmente. La mano queda con la sensación ligera de humedad. Excesos de humedad se pueden corregir, en su preparación y volteos, añadiendo materiales secos a la mezcla.

USOS DEL BOCASHI

El bocashi, concluido su proceso de fermentación, a los 12 o 15 días puede ser aplicado; sin embargo, es necesario tener presente que, dependiendo de la acción que se va a desarrollar, estará en la condición de abono tierno, fresco y puede afectar quemando las raíces de las plantas. Este abono fresco es excelente para contrarrestar los efectos de las heladas en el cultivo de papas, pero dañaría las raíces de los delicados plantines del vivero.

Para obtener un bocashi maduro lo dejaremos reposar 2 meses ensacado.

  1. En bandejas para germinación, en viveros e invernaderos, o al aire libre usar, para hortalizas de hoja, bocashi maduro o curtido, un 20% mezclado con 80% de tierra cernida (o, 1 porción de bocachi x 4 de tierra). Para hortalizas de cabeza y frutales (40% bocachi maduro x 60% tierra cernida), ésta mezcla en especial para embolsado de árboles frutales en viveros. En los dos tipo de aplicaciones se puede incluir una porción de carbón pulverizado cernido.
  2. En viveros para germinación, se puede aplicar biofertilizantes, fosfitos, caldos minerales, harina de rocas.
  3. Se pueden empanizar semillas disolviendo melaza en agua o gel de la hoja de sábila, como adherentes, remojar con ello las semillas y espolvorear con un colador harina de rocas, y/o harina de huesos, y/o silicio, etc. Esto, tanto para la germinación directa, o al estilo de las bombas Fukuoka, colocar junto a semillas empanizadas un poco de bocachi maduro, más la cobertura de barro-tierra.
  • En trasplantes (después de 18 y 20 días de la germinación): Abono puro colocado en el fondo del hoyo (15 cm.), luego separando el bocachi de las raíces de la plántula, colocar una capa de tierra fértil de 5cm, para finalmente colocar el plantín germinado rellenándolo con tierra. Así evitamos quemar las raíces lo que impediría su desarrollo.
  • Uso del bocachi para segundas abonadas (a los 10, 12 o 15 días del trasplante) y terceras en hortalizas. Una 4ª, 5ª, o 6ª abonadas realizar bajo seguimiento y a “ojo de buen cubero”. El bocachi depositarlo, sin remover suelo, junto a la planta y cubrirlo con tierra y rastrojo, estimula el rápido crecimiento radicular lateral.
  • Para hortalizas de hojas: 50 a 80 gramos por plántula
  • Para hortalizas de tubérculos y de cabeza: 100 a 150
  • Para tomate, pimiento: 200 gr.
  • Abonado directo con bocachi puro en surcos para cultivos a plantar directos sin germinación y trasplante previo, junto a la planta y cubierto con tierra y rastrojo: ½ a 1 lb. por c/m2 de siembra (para zanahoria, culantro, habas, frejol, maíz, granos, etc.)
  • Las reabonadas en campo abierto pueden ser aplicadas en surcos laterales a lo largo de la cama de siembra. Se debe cubrir con rastrojo seco mezclado con tierra para protegerlas de escorrentías y acciones de temporales como lluvia, viento y sol que sequen el suelo, siendo fácilmente  removible, especialmente en suelos con pendientes.
  • Se pueden hacer reabonadas, a 10 cm. de la planta, mediante incisiones con un punzón terminado en punta y elaborado en la forma tipo “T” (la “T” , terminada en punzón, marca el límite de profundidad de la incisión de 15 cm.) y con un diámetro de ancho de una pulgada hasta 3 cm. de ancho. En ese orificio, con una cuchara o a mano limpia, se introduce el bocashi hasta el ras de suelo y luego se cubre con tierra y rastrojo. En extensiones grandes de siembra, una persona adelante abre el orificio, atrás otra va colocando el bocashi y tapando.
  • Trasplante de arboles en general y frutales: Procedimiento: a) tener bocashi listo como ingrediente mínimo. Se puede adicionar harina de rocas de basalto, harina de roca fosfórica, carbón bioactivado y microorganismos sólidos.  Son 5 ingredientes colocados en un  hoyo para tener un buen árbol a futuro. Puede también ser bocachi, carbón y ceniza; b) abrir horámen de entre 60 x 60 x 60 u 80 x 80 x 80 de profundidad. Trasladar los primeros 40cm. de tierra extraída, que es la tierra más negra, a un lado; los siguientes 40 más profundos depositar al otro lado. Los primeros 40 de tierra mezclar con bocachi (de 10 a 15 kilos), carbón unos 2k, más un puñado de  harina de rocas, un buen puñado de microorganismos y dejarlo en el fondo del hoyo, dejándolo reposar, oxidar, ambientar por 15 a 30 días. Luego del reposo se coloca el árbol a trasplantar sobre la tierra reposada y se rellena con la segunda tierra, la que inicialmente estuvo más abajo. Se ha invertido la colocación de los dos grupos de tierra, lo cual va a acelerar los procesos de desarrollo vegetativo en las plantas, pues la capa más fértil es la superior, sobretodo en suelos donde la capa fértil fluctúa en los 30 a 40cm de profundidad.  Colocamos unos 40 o 50 litros de agua y procedemos a poner la cubierta  de rastrojo sobre la corona del árbol. La tierra restante nos sirve para realizar un nuevo bocashi.
  • Reabonadas en árboles y frutales: Levantamos la cobertura protectora de mulch (materia orgánica) de la corona del árbol y colocamos 10 kilos de abono bocachi alrededor sin voltear. Volvemos a ubicar la cobertura de mulch y regamos. Abrimos la boca, introducimos el alimento, cerramos la boca para empezar la digestión, es el principio.

ALMACENAJE: El bocashi puede almacenarse no más de 4 a 6 meses, pues como es un producto orgánico y vivo, va a cambiar las propiedades de ser un abono pro nutrición y fertilización, a un abono en el que, mermando su actividad biológica, pasa a convertirse simplemente en tierra. Se debe preparar lo que va a usar. Su uso inicia a partir de los 15 días de preparación, con las salvedades expuestas. Si va a maduración, su uso óptimo es a los 2 o 3 meses de añejamiento, para ello se puede ensacar y guardar en una espacio cubierto del sol y las lluvias.

2 comentarios en “Bocashi, el abono más nutritivo para tu huerto

    • Gracias Camila. Recomendamos abonar siempre con esta maravilla que es el abono biofermentado. ¡Suerte y éxito en tu cultivo!

Deja un comentario