Llegaron las abejas: cómo cuidarlas y vivir con ellas en armonía

El domingo de Pascua entró un enjambre en la caja, que esperaba pacientemente su llegada. Las pecoreadoras merodearon alrededor durante una semana y, a las dos de la tarde, una nube zumbadora precedió al panal con cincuenta mil abejas y una nueva reina, dispuesta a fecundar a toda la colmena durante cinco años.

Durante los últimos seis hemos tenido abejas o ellas nos han tenido a nosotros, pues si les disgusta un lugar, no dudarán en irse luego de unos días de descanso. He contado en este blog cómo se reproducen las abejas, esto es, haciendo enjambres con una nueva reina que necesita otra casa. Ahora me centraré en lo que podemos hacer para ofrecerles un espacio habitable y cómodo que luego de unos meses, se llenará de rica miel medicinal, pólen, propóleo y, con el tiempo, jalea real.

Al convivir con abejas sabemos que son mansas, si tienen siempre agua abundante a disposición, muchas flores de todo tipo y buena salud. Para garantizar esto, las visitamos cada quince días y ahumamos con varas de lavanda y de romero que ayudan a prevenir cualquier enfermedad y desinfectan el panal.

Hablemos sobre atrapar abejas

Nunca compres un panal, es una forma terrible de matar abejas. Ellas van a viajar hasta el cansancio y a caer literalmente muertas, si no encuentran sus flores. Con suerte vivirá el 30% de la población y su producción será mínima durante un año. Por eso es mejor atrapar abejas, de esa manera las librarás de un destino cruel en medio de la ciudad, presas bajo un tejado. Inclusive una caja en la terraza o en el balcón podría llamar abejas, si vivieramos en un medio amigable y comprensivo hacia ellas. Esto no ocurre frecuentemente, por eso es indispensable encontrales un buen lugar.

A continuación, agunos consejos:

Ubica el mejor lugar, donde hayas visto abejas cerca o existan muchas flores variadas de las que se puedan alimentar, y una vegetación frondosa, al pie de un árbol es el lugar ideal. Coloca agua a disposición cerca del sitio, puede ser una bandeja con agua y piedras donde puedan llegar para disponer siempre de su líquido vital. Debes saber que una abeja necesita beber casi su peso en agua, cada día.

  1. Usa dos varas de radiestesia para encontrar un buen lugar. Estas tienen forma de L, exactamente, con un lado de cuarenta centímetros y el otro de quince. Las varitas pueden ser de cualquier metal, las mías fueron encontradas en un deshuesadero cerca de Ibarra.

La radiestesia es una disciplina muy interesante que ubica ciertos puntos energéticos de la Tierra, dado que ella y nosotros somos eléctricos y magnéticos. Cada una de nuestras células tiene un punto negativo y otro positivo, Ella también los tiene, y entre esos puntos existe una red que forma su estructura energética. En los cruzamientos de estas líneas, reales y palpables con la radiestesia y métodos tecnológicamente desarrollados, las abejas encuentran su mejor lugar.

Ubícate en dirección norte y camina lentamente con las varitas, pensando en encontrar las líneas Hartman (mejor orientadas para ellas… En mi Blog encontrarás más información).

Cuando las varitas se crucen sin la intervención de tu voluntad estarás en el lugar exacto. Hay líneas cada cinco metros aproximadamente, de modo que hallarás la que más convenga.

  1. Coloca una caja antigua, que haya sido habitada y tenga restos de miel, sobre un soporte elevado. Ubica un panal de abejas que tuvo actividad en el pasado y contenga al menos un marco con restos de miel o de cera.
  2. Dirige la piquera o entrada del panal hacia el NOR-ESTE. Si no fuera posible, entonces la segunda opción sería el SUR-ESTE. Recuerda que son seres solares y necesitan la luz del padre Inti para vivir y trabajar.
  3. Usa una sola caja, es decir el primer piso y no dos. El paso del primero al segundo piso llevará a las abejas al menos seis meses con buena floración y condiciones favorables.
    En la caja de este primer piso se ubicará la colmena realmente. El segundo piso contendrá la reserva de miel, sin crias, de la que tú podrás disponer varios litros cada dos o tres meses.

Cuando la cámara de cria esté completa, llena de crias y miel, coloca en el segundo piso una «media alza», en lugar de un «alza completa». Si la colmena nueva no es muy fuerte, es decir que las crías no son numerosas pero necesita espacio, es mejor probar una caja de menor dimensión, para que hagan su trabajo sin estrés.

  1. Cosecha a tiempo. Cuando solo sacas la miel y dejas la cera, las abejas se verán impulsadas por su naturaleza a preparar la que necesitan para sobrevivir en épocas de escasez. Si no retiras la miel cada dos meses, ellas buscarán otra casa y para ello dividirán el panal con la mitad de abejas, exactamente. Tu colmena peligrará.

Las obreras crearán una nueva reina de una de ellas, alimentándola con jalea real. Esta operación debe ser anticipada por ti en las revisiones: si hay más de un tercio de nidos de zánganos en todo el panal, si hay varios nidos de reinas que son enormes en relación con los demás, es el momento de sacar la jalea real y estudiar lo que ocurre: poca floración, por lo cual quizás hay que sacar el segundo piso o «alza». Pocas crías, en cuyo caso debemos alimentarlas con miel de abejas diluida al 30%. En Shungo Tola siempre guardamos veinte litros al año para alimentar los panales en verano.

Si el panal se divide y las abejas no son suficientes para mantener la temperatura necesaria adentro, morirán; y te encontrarás con una triste caja vacía sobre un cementerio de miles.

  1. Conoce la ubicación de los cuadros dentro de la colmena y no los cambies. La lógica de las abejas no puede ser alterada, de modo que los marcos con larvas van al centro y los que están llenos de su alimento se ubican al exterior. Son diez en total.
  2. Elimina los marcos con cera de color oscuro, indican dificultades de limpieza que pueden traer enfermedades Es mejor ayudarlas a eliminar este problema colocando cera nueva, que puedes comprar a tu proveedor apícola.
  3. Usa el equipo apícola adecuado. Necesitas un velo para proteger la cara y el cuello, un traje apícola, guantes y botas de caucho. Es esencial contar con un ahumador, instrumento que genera humo con la combustión de ramas muy finas y secas como lavanda y romero, de preferencia. Este humo elimina parásitos como varroa y loque, tan comunes actualmente.

Nunca uses químicos en tus colmenas, la miel es un producto muy delicado que se contamina con el empleo de plástico, azúcar, antibióticos, y otros insumos empleados comercialmente.

  1. Limpia la colmena con cuidado y recoge el propóleo con un cuchillo apícola (o uno bien afilado), limpia los bordes de la caja y forma una bolita que puedes consumir a diario, el tamaño de un grano de arroz. Diluye en alcohol etílico y tómalo en gotas después de seis meses.
  2. Siembra flores y plantas melíferas como el nabo forrajero, gordolobo, botón de oro, albahaca, capuchinas, rúcula. Si hay cítricos cerca, la miel tendrá un sabor inigualable.
  3. Para rescatar una colmena por pedido de algún vecino, ubícala en una caja enjambradora asegurando que esté la reina adentro. Sacude o mueve el enjambre dentro de la caja, usando el atuendo adecuado. Por la noche, después de las 18.00h, cierra la piquera con una malla fina o tela y envuelve la caja en un velo; asegúrala con cuerdas para moverla si es indispensable su traslado de un cobertizo o techo, a un lugar más adecuado.

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