Cómo cultivar arbolitos frutales

Cuando llegamos a Shungo Tola nos maravillamos por la cantidad de arbolitos frutales que encontramos ya grandes, aunque descuidados por cinco años de abandono: el aguacate Pinkerton más delicioso, la naranja Washington enorme y jugosa, la lima, la naranja agria, el limón Mayer y el Sútil gigante; increíbles chirimoyas de un sabor único y llenas de minerales. De nuestra mano hicimos papayas y plátano orito, criamos toronjas, mangos, claudias, manzana ana, uvas blancas, porque negras del Carchi habitaban un parral de cincuenta años. Los arbolitos de ovo han tardado mucho pero están ahí, al igual que la promesa que hicimos, de reproducir todo, absolutamente todo lo que nos estaba siendo encomendado y multiplicarlo, aún desde la pequeña media hectárea de Shungo Tola.

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Arbolitos frutales nativos de la Sierra Norte

Estamos en un lugar privilegiado, muy poco conocido y cada vez más visitado. El rincón norte de esta Tierra de la Mitad, habitada antes por caranquis, chachis, quitu-caras, grupos muy organizados que ejercían su lengua chachi, cha’apalachi, t’safiqui, con palabras presentes en nombres como PantaVi o Casa del Agua, ViChincha o Montaña de la lluvia, y Chachi’nViro o Fuerza de la Gente Chachi.

¿Cómo eran sus bosques? Cuándo caminaban, ¿por dónde lo hacían? Qué recogerían entre los prados de amaranto, que hasta hoy crece silvestre en estas montañas. Descubrimos una pequeña muestra en lo profundo del monte, a pie desde la finca por senderos escarpados: porotón, chihualcán y nogales gigantes conviviendo cerca de un río y una cascada. Guayaba perita como la de casa, pero con ochenta años más; carrizos y nísperos,  chirimoyas, aguacates enormes de aquella pulpa verde y deliciosa, aunque de “pepa”enorme. Descubrimos también plátano y una gran variedad de moras.

Chihualcán

Sí que nos maravilló la variedad de árboles frutales nativos en esta parte de nuestra casa ecuatoriana. Muchos de ellos, casi todos, estaban puestos cuando habitamos la pequeña finca en el año 2015. El trabajo grande y sistemático que aún nos ocupa a diario ha sido abonar los suficiente, regar lo suficiente y comprender a cada arbolito en su necesidad para lograr frutos más jugosos, dulces y sanos. Aprendimos a injertar cítricos y aguacates; duraznos y manzanas. Nuestra amiga Consuelo del Carchi, dónde tenemos algunas colmenas en su profundo bosque, fue generosa para enseñarnos. Trabajamos con los plantines de Shungo Tola, hasta lograr el primer aguacate Pinkerton, variedad que reprodujimos media docena y luego otra media más de manera orgánica.

Estrategia de vecinas asociadas

En lo personal, los arbolitos comestibles me fascinaron toda la vida, y especialmente aquellos pequeños de alta productividad. Cultivé todo tipo de cítricos por diez años en una pequeña granja en Conocoto, allá por los años noventa. En esta nueva experiencia de vida me sorprendieron arbolitos cómo el café del Carchi. Con apenas ochenta centímetros, produce suficiente para un par de kilos de buena y saludable cafeína orgánica.

Con paciencia de santo hicimos esquejes de todo lo que pudimos, injertos en frutales de la zona, pruebas de germinación de café y papaya, duraznos, claudia, manzana Ana.

Llegó el momento en que nuestro pequeño invernadero fue el punto de germinación bien abonado, y el vivero de doña Esperanza, mucho más grande, sería la casa del bocashi y más abonos para criar los arbolitos.

Tres años después están listos, luego de germinar porotón por esquejes y semillas, criar chihualcán en zanjas de infiltración, al cabo de tener paciencia con los nogales y sus tóctes, dispuestos a salir recién a los seis meses. ¿El secreto? Tres años del mejor abono para germinar que podemos recomendar y hemos usado: nuestro baño seco humano. Cada ocho meses tuvimos y tenemos esta tierra que no tiene más olor y textura, que a bosque. Pueden saber cómo compostamos los desechos humanos en el blog de la finca.

El baño compostero de tacho: excelente abono para frutales luego de ocho meses

Vamos a continuar con esta estrategia de reproducirlo todo desde esta matriz, que es el vivero de la finca.

vivero shungo

Lista de arbolitos de Shungo Tola

Arbolitos Shungo foto Web

Pequeño Manual para sembrar los arbolitos

¡Muy importante! Distancia para plantar: 

  • Aguacates, chirimoyas, guayabas, ovos: seis metros.
  • Cítricos y otros: cuatro metros.
  • Tomates de árbol, uvas: dos metros y medio.

Condiciones de clima y agua: es necesario considerar el riego diario durante la primera semana de siembra y luego cada cuatro, o cinco días. Resulta importante mantener los arbolitos siempre cubiertos con paja o rastrojo de podas seco, para evitar que se evapore la humedad.

Agujeros y abono: Haga un agujero de 60cm de profundidad y saque la tierra en dos partes, de la mitad hacia arriba en un costado y de la mitad para abajo en otro costado.  Deje una semana cómo mínimo sin cubrir. Se formará una capa dura que impedirá la entrada de raíces y malas hierbas.

Ponga una capa de tierra de la parte de arriba: veinte centímetros para asentar al arbolito. Luego, él mismo, y lo que resta de tierra de arriba sumando finalmente la de abajo, mezclada con abono muy rico en nutrientes como bocashi, humus, majada de animal bien seca y desmenuzada o de cuy recién hecha, y mezclada con cascarilla de arroz.

Sobre el suelo, añada una capa de diez centímetros de cascarilla de arroz por arbolito y listo. ¡A disfrutar mirando cómo crecen y florecen!

Para el cultivo en maceta, busque un contenedor de sesenta u ochenta centímetros de profundidad.  Esto es lo realmente importante al sembrar de esta manera pues las raíces tendrán suficiente espacio para extenderse por varios años.

higo huerto urbano

Cuidados especiales

Aceite esencial de naranja: si tiene cítricos y alguna vez los ataca el pulgón, mosca blanca, trip, cochinilla, esta es la solución. Diluya dos gotas de aceite esencial de naranja en 5ml de alcohol potable de 96 grados, durante una noche. Al día siguiente diluya este alcohol en medio litro de agua y coloque con un rociador en las hojas, antes que les de el sol. Puede ser en la mañana muy temprano o en la tarde, a las 17.00.

Bicarbonato de sodio: esta es la mejor opción para combatir hongos y virus del mosaico en tomates de árbol. Diluya una cucharadita en dos litros de agua y aplique con rociador en las hojas, una vez por semana, sin sol.

Purín de kéfir de agua: si tiene o puede disponer de este probiótico saludable que se alimenta de panela y agua, haga un poco más  que lo usual y ponga medio litro en cada arbolito una vez por semana, aportará microorganismos al suelo y mayor absorción de minerales de la tierra abonada.

Puedes consultar la receta de otros abonos y fungicidas en el blog de la finca.

 

 

 

Manual: paso a paso en tu huerto urbano

Por fin decidiste convertirte en un sano productor de tus propios alimentos y plantas medicinales, aunque sea en pequeña escala, y necesitas algunos consejos para empezar. Te propongo considerar los siguientes pasos que te ayudarán a llegar con éxito total a la primera cosecha. Nada igualará la emoción ni el sabor de los rábanos, rúcula y lechugas o bien del perejil, hierba buena y flores comestibles de tu próxima ensalada orgánica después de 28 días.

Paso 1: Diseñar el huerto

dibujo del huerto

Observa atentamente el entorno y registra la orientación, dónde se encuentra el este, cuánto sol tendrán las plantas; si hay una pared para colocar una instalación vertical, cuales son las dimensiones; si hay viento y es fuerte, por dónde llegan las heladas; si hay polución que hará necesario sembrar plantas limpiadoras del ambiente, desde dónde se siente y cuál es su dirección. Mira atentamente el lugar dónde sembrarás y planifica los cultivos que convienen al nuevo huerto. Realiza un dibujo y recuerda: eres el diseñador de tu sueño y lo harás realidad planificando cada detalle.

Realiza una lista de las plantas que quisieras sembrar y averigua cuanto tiempo necesitan para crecer, observa su tamaño final, será esencial a la hora de plantar.

Es muy importante que diseñes el riego, aclarando cómo lo harás y también que coloques las plantas cerca de una fuente de agua. Sin agua los cultivos no prosperarán. Si es posible, ubica un recipiente o contenedor con el líquido vital para humedecer el ambiente de un jardín a cielo abierto en horas de sol.

Paso 2: Elegir las plantas y sus contenedores

Con amor y cuidados, las plantas de tu huerto urbano se harán grandes y hermosas. Selecciona macetas profundas, al menos de 50 o 60 centímetros, de modo que las raices se sientan bien y puedan crecer hacia abajo con fuerza.

Busca plantas que vayan bien juntas. Lee en el blog de la finca los artículos sobre asociación de cultivos. Por ejemplo, tomate con albahaca, lechugas y ají.

Prefiere plantas medicinales que protejan a las nuevas y pequeñas del jardín como hierba buena, toronjil, matico, tomillo, orégano y menta.

Paso 3: Preparar el suelo y los abonos para alimentar a las plantas.

Tu suelo necesita descomponer minerales para que las plantas puedan tomarlos y producir la deliciosa comida que podrás saborear en poco tiempo. La calidad de los cultivos dependerá del abono que aportes en las camas, bancales, huachos o en los contenedores de tu huerto.

En la ciudad puedes preparar buen abono saliendo de excursión hacia una quebrada antigua o hasta encontrar tierra de bosque que contenga microorganismos en forma de micelios o filamentos blancos, que puedes localizar bajo la hojarasca húmeda y descompuesta de mucho tiempo.

Mezcla un quintal de tierra de bosque con quince libras de carbón y ceniza molidas, dos docenas de cáscaras de huevo secas y molidas, medio quintal de cascarilla de arroz, cuatro tazas de cascaras de plátano secas y trituradas, quince libras de cualquier tipo de abono animal bien seco: gallinaza, caballo, vaca, cuy, o bien abono de lombriz, quizás tierra de champiñón.

Como fertilizante, haz una solución de leche descompuesta, usa solo el suero que se separa de la grasa; mezcla un litro en cinco litros y fumiga con bomba después de un mes de haber sembrado.

Si tienes un jardín y puedes plantar en el suelo, prepara la tierra en huachos para vegetales de ciclo medio como maíz, papas, camote, jícama, yuca, cúrcuma, zanahoria blanca, entre otros.

Construye camas de cultivo, bancales, camas de doble excavación o camas calientes para contener el abono y la cobertura de los cultivos más delicados.

UNA CAMA DE DOBLE EXCAVACIÓN: caba con un pala afilada, azadón y barra, un agujero de 2 metros por 1,20 y 60 centímetros de profundidad. Realiza huecos con la barra para suavizar aún más la tierra que pueda estar compactada. Coloca dentro ramas de podas y rastrojos secos, abono, tierra de bosque, tierra del agujero y alguna cobertura o mulch para cubrir bien el suelo abierto. Este bancal de cultivo necesita una estructura para sostener los abonos que se irán añadiendo, la misma evitará que las lluvias se lleven nutrientes y el viento arrastre el mulch.

UNA CAMA DE PERMACULTURA: coloca cartón grueso y firme sobre el suelo donde plantarás. Morirá la vegetación existente, incluso el kikuyo. Sobre el cartón ubica el abono y tierra de jardín, cubre con rastrojo seco y siembra.

SIEMBRA EN HUACHOS: realiza montículos de tierra abonada y coloca las semillas o plantas en la parte superior.

UNA ESPIRAL DE PLANTAS MEDICINALES: si tienes espacio suficiente prepara un espiral que te permitirá sembrar muchas plantas en un espacio reducido. Lee el siguiente artículo del blog que te indica cómo hacerlo:

Un espiral aromático y jardín de flores

UN HUERTO VERTICAL: si tienes una pared, esta es la mejor solución, puedes usar mallas, pallets, polialuminio reciclado, tubos de PVC, en el blog de la finca te proponemos un sistema sencillo y de bajo costo. Puedes leer detalles en el siguiente artículo del Blog:

El huerto vertical y sus cuidados

En este tipo de huerto lo ideal que las raices de las plantas puedan interactuar; hay un mito erróneo sobre el daño que se harían unas a otras, esto solo pasaría si hay alelopatía negativa o asociación inconveniente; las raíces irán tranquilamente donde hay agua de modo que un riego uniforme y buen abono harán que todas convivan, en lugar de morir lentamente en una bolsa de cultivo, sin interacción, cómo las gallinas de una granja industrial y los animales enjaulados. Debemos recordar que emulamos al bosque y tratamos de acercarnos todo lo posible a la “senda natural del cultivo”*.

Paso 4: Preparar fungicidas naturales y sistemas de protección de los cultivos

La mejor forma de proteger las plantas de tu huerto es que siembres en policultivos combinados, de modo que el aroma de las plantas más sabrosas no llegue a los depredadores hambrientos.

Si hay plagas, revisa el lugar dónde sopla el viento; trae enfermedades, creen los campesinos y no les falta razón. El viento debilita a las plantas y sucumben rápidamente a las esporas de los hongos más agresivos que se transportan por este medio.

Para evitarlo prepara una cortina de viento si es necesario, puede ser otra planta más elevada a una distancia apropiada, especialmente si son frágiles lechugas o delicados tomates. Quizás sea necesaria una malla, un armazón de bambú que podrás poblar de achogchas o carrizos y pallets. Usa tu imaginación y frena el camino del viento hasta tus cultivos.

CALDO DE CENIZA Y AZUFRE PARA MARIPOSA BLANCA: diluye 1/4 de jabón azul, que debe su color al azufre que lo compone, con media taza de ceniza de cualquier tipo, en tres tazas de agua y lleva a ebullición en fuego bajo, aproximadamente durante media hora. Apaga la mezcla cuando el jabón saponifique y suba como espuma. Deja enfriar por 8 horas y luego cierne en un colador fino. Mezcla en cinco litros de agua y fumiga las plantas sin sol, al anochecer. Lava con agua limpia al amanecer, eso evitará que el azufre queme las hojas por efecto de la luz solar.

BIOL DE PLANTAS ANTISÉPTICAS PARA HONGOS: medio kilo de ajiés, una cuarto de kilo de ajos, cuatro pimientos verdes medianos, dos cebollas paiteñas. Coloca los ingredientes bien troceados en un recipiente con cinco litros de agua fría, tapa con una malla y guarda en un lugar oscuro y seco. Al día 6, pasa por un colador fino y mezcla esta preparación en cinco litros de agua. Fumiga una vez por semana hasta que desaparezca el problema.

En todos los casos también deberás aplicar más abono seco o líquido, de bocashi, microorganismos, suelo de champiñón o de lombriz, pues el ataque de hongos indica alguna carencia en las raíces.

Si dispones, siembra semillas de rúcula y mostaza que combaten nemátodos evitando que los mismos dañen tus cultivos.

Paso 5: Calcular la distancia de las plantas para sembrar

Recuerda que en la naturaleza, cómo es arriba es abajo, de modo que las raíces crecerán tanto cómo la amplitud de la planta que coseches, por ello calcula el tamaño final de cada una para sembrar los plantines o las semillas.

Empieza por las plantas más grandes y de ciclo medio o largo y en medio de ellas sitúa las de ciclo corto, termina con semillas de rábano que cosecharás en 28 días. La clave de esta cama productiva intensiva es que siempre tengas comida fruto de las semillas primero, y luego de las plantas.

UN EJEMPLO:

  • Cada 60cm: calabacín, alcachofas, tomates, brócoli o coliflor, acelga.
  • Cada 30cm: lechugas, nabos, rúcula, mostaza, coles, kale.
  • Cada 15cm: semillas de zanahoria y al boleo, semillas de rábano, perejil y culantro.
  • En una esquina, tomillo y en la otra, abahaca.

Paso 6: Sembrar y regar

Los agujeros de siembra deben ser amplios, de modo que las raíces se extiendan cómodamente. Coloca un poco de tu mezcla de abono para que ayude a las nuevas amigas a crecer y cubre bien con mulch para guardar la humedad. Puedes usar cascarilla de arroz, tamo de cultivos antiguos, papel o cartón picado, aserrín grueso que no sea de eucalipto o pino.

Siembra de todo y siempre con semillas de ciclo corto como rábanos, zanahorias, rúcula. No te limites si pones las plantas en macetas, lo importante, como mencioné antes, es la profundidad de los contenedores, para tener las raíces contentas buscando minerales cada vez más hacia dentro del suelo. No te olvides de las plantas medicinales que ayudarán a tus cultivos y te darán salud.

Riega bien y establece cada riego en función del clima; lo importante será mantener humedad para que el agua diluya cada vez más minerales que las plantas necesitan. Garantiza un buen drenaje pues todos los vegetales envían fuera de su sistema los minerales que no requieren y si las raíces se empozan, literalmente se ahogarán. Para garantizar un buen drenaje en macetas coloca cascajo grueso y mezcla la tierra del fondo con cascajo fino. Haz agujeros suficientes para que los líquidos drenen hacia un desagüe.

Paso 7: Observar el crecimiento y los cambios

Las plantas crecerán rápidamente sobre un suelo bien abonado. Si colocaste también semillas de rábano, rúcula y plantas de lechuga, podrás cosechar desde los 28 días.

Al sembrar nuevas semillas cada luna creciente y llena, siempre tendrás comida deliciosa en tu huerto. Saca una planta y coloca una semilla, disfruta de un  cultivo intensivo en el suelo o en contenedores; y siempre aprecia el clima, calcula la época de lluvias, mantén la humedad, cubre, cuida y antes de comer agradece al Gran Espíritu por cada alimento que te regala.

Observa el tiempo de la última cosecha. Para los antiguos estaba marcado por el Inti Raymi, celebra esta fiesta y deja a la Tierra todo lo demás. Permite que tu suelo dé malas hierbas y saca solamente el kikuyo. Deja que los rábanos se hagan arbustos con flores y en tres meses cosecha tus propias semillas.

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En esta época continúa manteniendo la humedad, no siembres más, recoje las alcachofas y últimos calabacines, únete a la Madre Tierra y prepara tu nueva siembra con las primeras lluvias de septiembre o en octubre, a más tardar. El tiempo de barbecho o descanso del suelo era respetado en la antigüedad. Intenta aprender del ritmo natural de los cultivos y aplícalo en el huerto urbano.

En caso de ataques de hongos usa el Biol que te propongo en esta nota, así como el caldo ceniza para eliminar cochinillas, mariposas blancas, arañuelas rojas y otros visitantes del huerto urbano que no cuentan con depredadores suficientes como pájaros, mariquitas y gallinas, que son comunes en el campo y dan buena cuenta de ellos.

Paso 8: Cosechar con buena Luna

En Luna llena, cuando la sabia de las plantas está arriba al igual que la Abuela en el cielo, cosecha los mejores frutos y hojas.

En Luna menguante, cuando la sabia de las plantas está abajo al igual que la Vieja Sabia, cosecha los mejores tubérculos, raíces y bulbos.

Sigue a la Luna y sabrás de cosechas más ricas y nutritivas, llenas de minerales. Esto es lo que buscamos para fortalecer la salud y la vida de la humanidad.

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LECTURA RECOMENDADA: *”La senda natural del cultivo”  de Masanobu Fukuoka. *Agricultor y filósofo japonés quién inició la propuesta regenerativa del suelo usando las asociaciones de cultivos y la observación de la naturaleza como métodos de enriquecimiento de las cosechas, en lugar de los productos químicos propios de la naciente “revolución verde”. En 1988 obtuvo el equivalente al Nobel de los países asiáticos por duplicar la producción de arroz en combinación con cebada y trébol.

*El libro tiene una circulación amplia en la red, puedes conseguir un pdf, aunque recomiendo que tengas una buena edición impresa de esta joya de la agroecología.

 

La razón del bosque para asociar cultivos

Imagino mis tribulaciones, si yo fuera planta en un huerto urbano de balcón. Entraría  dentro de una maceta, estaría sola, con mucha comida a mi disposición y nadie con quién compartirla, aunque fuera en el pequeño lapso de mi vida. Algo triste para un tomate especialmente, sobre todo si imaginamos que en su lugar natural es una planta trepadora que crece en las quebradas y se enreda entre las chilcas.

Observa al tomate y entiende su lugar, su vocación, comprende sus afectos y descubre cómo se protege de plagas y depredadores, así cómo en las quebradas de Chachimbiro, dónde cosechamos ya dos variedades de tomates cherry: amarillo y rojo, con sus semillas.

Observa como si estuvieras mirando el bosque, la cañada, la quebrada, el jardín de la Madre Tierra; penetra en ese jardín con tu intuición y sabrás qué hacer… diría Masanobu Fukuoka en su libro “La senda natural del cultivo”. De la misma manera como se manifiestan las plantas arriba se vinculan abajo, en el desconocido y fascinante lugar dentro de la tierra; este es un principio universal que las plantas también reconocen. El mismo principio se aplica al hacer un bonsai, y la pericia del jardinero logra un árbol que se va moldeando tanto arriba como abajo, por años.

De manera horizontal sobre el suelo, en macetas, contenedores, jardines verticales, espacio mínimo en la ciudad, las plantas adoran estar juntas, literalmente lo disfrutan, salvo en los casos que ejercen una lucha por sobrevivir, tomando el alimento de otras; excepto cuando no reciben suficiente agua y se ven obligadas a usar la de otras. Normalmente compiten entre sí plantas del mismo tipo, de la misma familia, demasiado similares. Por ejemplo fresas y brócoli no prosperarían salvo con químicos, pero si sembramos tomates junto a las primeras y manzanilla o rúcula cerca del anhelado arbolito lleno de minerales, evitaremos plagas y las dos plantas serán bastante felices por el corto tiempo de su ciclo vital. Luego cosecharemos.

Puede ser que una raíz fuerte aporte nutrientes a una planta como la lechuga, solubilizando aquello que sus raices toman de las rocas, una vez que los microorganismos han pulverizado todo hasta el extremo…

Muchas cosas pasan en un bosque, la convivencia armónica y la asociaciónla natural de especies, es lo que hemos sustituido como jardineros. Debemos decidir cómo hacer asociaciones. Lo que la Madre Tierra hace normalmente, habremos de poner en práctica sobre nuestros cultivos y la veremos diseñar maravillas. Una vez más Fukuoka aportó a esta jardinera con sus consejos: no hagas nada.

Wu-wei, llaman los orientales a esta técnica que va de la mano de la observación minuciosa de los eventos naturales, en nuestras tierras era cosa obvia para los antiguos que caminaban o habitaban las quebradas, las montañas, costas, valles y las recorrían comiendo uvillas. Esta memoria olvidada es uno de las graves prejuicios culturales de la revolución verde, que caduca por insostenible.

Estas son algunas asociaciones que recomiendo:

  • Manzanilllas y lechugas.
  • Lechugas con girasol.
  • Tomates y albahacas, rosas y ruda.
  • Tomatillo mexicano y brócoli.
  • Coliflor y brócoli con ají, con cebolla puerro, con cebollín.
  • Fresas y escarolas.
  • Berenjenas y kale.
  • Espinacas con nabos.
  • Alcachofas y coles de brucelas.
  • Todas ellas aderezadas con abundante rúcula y mostaza.

Hay caso en los cuales es necesario actuar en una asociación para frenar el crecimiento de alguna planta, la mejor manera es cosechándola. Cuando decidimos ser jardineros y semilleros habrá que tener cuidado con algunas plantas como el eneldo, por ejemplo, que requiere mucho suelo para hacer sus deliciosas y cotizadas semillas con sabor a anís y usa el alimento de todas las raíces de cuatro metros a la redonda. El eneldo tierno, sin embargo, es el mejor amigo de cualquier planta y solubiliza todos los minerales que sus profundas raíces encuentran hasta a dos metros de profundidad. Las lechugas crecen imparables a la sombra de esta planta madrina.

Escuchar la razón del bosque parece ser la solución más cuerda, y cultivar sin fumigar, cómo en aquellos tiempos de cazadores y recolectores que ponían semillas de tomate a enredarse en las quebradas.

 

 

Un huerto vertical con plástico reciclado

No tengo espacio, apenas una pared. Es lo que nos comentan los amigos y amigas que viven en la ciudad. Interesados en el tema diseñamos un prototipo de huerto vertical de alta eficiencia, que en lugar de ubicar plantas coloridas en diseños sofisticados, incluye variedades comestibles, medicinales y ornamentales, combinadas por asociación. Una jungla, un pequeño bosque, un recuerdo de la naturaleza en la pared y también un lugar productivo dónde recoger las hojas para hacer infusiones, condimentar y por qué no, comer deliciosos tomates y lechugas o fresas, que adoran colgarse de las ventanas del jardín.

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Tomamos en cuenta el tamaño de las raíces, el tiempo que les toma a las plantas desarrollarlas y su movimiento natural en busca del agua. Ubicamos plantas de raíces fuertes abajo como helechos, ruda, hierba luisa y rastreras de crecimiento lento; en el medio, una gran variedad de medicinales como manzanilla, salvia, orégano, menta piperita, hierba buena, tomillo, perejil, culantro, toronjil, con lechugas, tomate cherry, fresas; y arriba, una buena cantidad de flores comestibles como calangone y pensamientos, capuchinas, caléndulas;  trébol que aporta mucho nitrógeno, y la cobertura de diversas variedades arbustivas.

La estructura

Diseñamos el jardín con materiales reciclados como madera plástica y polialumnio, que se obtiene de envases de tetrapak.

Conscientes del impacto del plástico en el daño de los ecosistemas decidimos usarlo como recurso y evitar que cada vez más toneladas inunden el mar. Es nuestro pequeño grano de arena y si somos cada vez más, haremos la diferencia.

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Detrás de la estructura colocamos mangueras negras con riego por goteo, que fijamos con el plástico del mismo material. Este sistema funciona abriendo una llave de paso  para que las raíces se saturen de agua, una vez cada semana, entre dos a cinco minutos, dependiendo del clima. Es decir que no consume mucha agua, no necesita una bomba, únicamente la conexión y un desagüe mínimo.

 

Laminamos y pintamos el material para darle mayor durabilidad y un tiempo máximo de resistencia al ambiente.

 

Un pequeño bosque comestible en la pared

Este huerto vertical y jardín puede estar dentro o fuera de tu casa. Imagina sembrar todo el tiempo y cosechar tus propias plantas medicinales, flores comestibles y verduras saludables en un pequeño espacio. Ahora es posible con los recursos de la Permacultura, como este pequeño modelo autosustentable. En el espacio inferior tiene una compostera incluida que usa abono de oveja de descomposición lenta, y arriba sostenemos a las plantas con humus de lombriz. El alimento será suficiente para ellas por tres años, de manera que los minerales se irán solubilizando poco a poco para alimentar las raíces, hasta de las más pequeñas. Te sorprendería conocer cómo se apoyan en un bosque para convivir juntas y en armonía.

 

Agua y amor será lo único que te pidan para darte belleza, alegría y alimento.

Cultiva en asociación, como la Madre Tierra

Imagina cómo fueron los primeros bosques de la Madre Tierra. En función de las condiciones del lugar como el suelo, el clima, la composición mineral, la luz solar y más razones fundamentales, las plantas se organizaron en comunidad, se protegieron unas a otras, crecieron y prosperaron hasta nuestro días.

Masanobu Fukuoka es el maestro japonés que intentó acercarse a las formas y maneras del bosque. Miró con cuidado en otra dirección, cuando estaba despertando al mismo tiempo la agricultura química con todo su paquete de venenos. Esto ocurrió al final de la segunda guerra mundial.

Fukuoka ganó un premio nacional por incrementar cuatro veces la cantidad de los cultivos de arroz, observando el comportamiento natural de este cereal. Para evitar que el suelo pierda humedad lo asoció con cebada, que brotó de inmediato, sobre sus rastrojos lanzó las semillas de arroz y de trébol. Estas crecieron en suelo fértil y húmedo, con abundante nitrógeno aportado por las plantas de la suerte… Su legado a sido una serie de libros sobre las formas y maneras de la agricultura natural, las asociaciones favorables de plantas, la necesaria observación atenta y meditativa de los comportamientos naturales, y la conciencia clara sobre la vocación del lugar para seguir sus pistas y lograr, al fin, un bosque.

Si quieres alcanzar cultivos excepcionales que se acerquen a la manera natural y espontánea de la sabia naturaleza, usa la asociación de cultivos como método para hacer tu huerto.

Esta cama de cultivo tiene mucho ají rocoto, que aleja las plagas y las confunde con su aroma a capsaicina. El brócoli prosperó junto a los apios, y cuando sus plantas empezaron a dar flores salieron los tomates, cuyas semillas nacieron del compost que las gallinas desmenuzaron tenazmente.

En los bordes brotó la rúcula, en medio de muchas malas hierbas que no prosperaron gracias a la cobertura o mulch de caña de azúcar. Lo importante en este caso es que el suelo esté cubierto por rastrojo seco de algún tipo, cartón, papel picado, tela, o cualquier material orgánico se se descomponga lentamente y guarde la humedad.

rúcula

A continuación te ofrezco una tabla de asociación de cultivos que seguí al pie de la letra durante un año.  Luego, la práctica te enseñará algunas claves importantes.

Por ejemplo:

No siembres juntas plantas de la misma familia, las únicas que pueden convivir en el huerto son el ají y el tomate.

Siembra plantas de alturas diferentes, recuerda que cómo son arriba son abajo, y que sus raíces tomarán minerales de diferentes niveles subterráneos.

Siembra como te gustaría que las legumbres y verduras vayan en el plato, es decir que la ensalada va bien en el huerto y en tu mesa.

Siembra plantas medicinales y deja prosperar las malas hierbas, normalmente todas estas mal tratadas maravillas son medicinales, como el diente de león, el llantén, los bledos, la pacunga, el paico…

Deja prosperar al eneldo en todas tus camas de cultivo, sus raíces diminutas y numerosas bajarán casi un metro bajo la tierra extrayendo minerales que adoran las coles, los rábanos, las lechugas, las alcachofas e incluso el brócoli y la coliflor. El eneldo es el comodín de las asociaciones y a la vez, la planta más amable con sus hermanas del huerto, pues les entrega todos los nutrientes que le sobran, y son muchos.

Evita solamente el pasto. Aquel césped verde se lleva todos los minerales de tu comida y adora envolver las raices de tus mejores plantas para extraerles todo el alimento.

 

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Brócoli con éxito, un reto bien abonado

El brócoli es uno de los super-alimentos más importantes en nuestra dieta. Un vegetal anticancerígeno, gracias a una cantidad de minerales, vitaminas y oligoelementos curativos. Por esa razón no será difícil suponer que necesita una enorme cantidad de abono, recordemos que es una maravillosa planta que absorbe todos los elementos que necesita del suelo y de la luz del sol.

El brócoli necesita un sustrato muy bien abonado, las alternativas para conseguirlo son:

  1. Un buen bocashi.
  2. Un buen abono de otro tipo pero con abundante excremento seco.
  3. Una buena dosis de posos de café, cáscaras de plátano y cáscaras de huevo secas y trituradas, mezcladas con buena tierra. Sería ideal añadir excremento animal seco de gallina, caballo o vaca muy bien triturado, aunque sea en una pequeña cantidad.

¿Cómo sembrar brócoli desde la semilla?

La planta de brócoli es sumamente generosa, puede regalarte hasta 900 semillas de una sola y buena madre. Ella necesita, sin embargo, condiciones de clima estables y con buena humedad. Riega de manera que el suelo siembre esté húmedo, pero no tanto para que el agua se lleve los minerales del sustrato que has preparado.

Paso a paso:

  1. Coloca dos semillas de la planta en un semillero con lo mejor de tu sustrato. Puedes usar fundas con agujeros, un vasito con huecos en el fondo, a medio centímetro de la superficie, cubriendo con una cantidad mínima de tierra, sin aplastar.
  2. Ubica los semilleros en un invernadero o cualquier lugar soleado y abrigado.
  3. Riega de manera delicada los semilleros si es preciso cada día, revisando que se mantengan húmedos pero no encharcados.
  4. Cuando las plantas broten en dos semanas, prepara el terreno dónde harás el transplante.
  5. Transplanta en un mes, con la siguiente Luna creciente del mes.

Siembra plantas compañeras

Al brócoli le encanta estar junto a la albahaca o al eneldo, puedes plantar también culantro que alejará a las plagas de gusanos encantados con las deliciosas hojas.

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Algunos detalles importantes

  • Siembra cada sesenta centímetros en hileras o en grupos cercados por las plantas compañeras.
  • Verifica que tu cultivo reciba luz solar todo el día.
  • No muevas el sustrato y cúbrelo con rastrojo seco de cualquier tipo (paja, tamo, hierba, cartón, papel picado muy fino)
  • Deshierba solo el kikuyo.
  • Cosecha luego de cuatro meses.

 

 

Uvas en el huerto

La naturaleza es sabia y siempre nos impresiona. De una planta madre pueden salir muchos hijos y crecer, y prosperar. Por ejemplo, las uvas, luego de un buena poda se obtienen plantines que pueden prender raices y tener brotes en dos meses.

Esta planta necesita poda cada vez que termina su ciclo de producción frutal, de modo que queden  solamente las guías, listas para una próxima carga de deliciosas uvas.

Prepara los esquejes de la siguiente manera:

  • Corta trozos del tronco y ramas anchas de la vid recién podada, aproximadamente de veinte centímetros cada una, hazlo arriba o debajo de los nudos.
  • Limpia bien el esqueje de modo que no queden hojas ni hijuelos, de este modo ayudarás a la planta para que concentre su fuerza en hacer crecer las raíces.
  • Deja en remojo los hijuelos por 24 horas.
  • Seca bien y deja sobre una servilleta de papel por una noche.
  • Siembra en contenedores que tengan suficiente tierra bien abonada y espacio para que el esqueje eche raíces, hasta de quince centímetros, en dos meses. Asegura luz del sol y calor durante ese tiempo, será ideal si tienes un lugar abrigado sin corrientes de aire.

Siembra tu nueva vid en un contenedor profundo de 80 centímetros o en la tierra abonada de tu huerto. Tendrás fruta dos veces al año y muchas podas a lo largo de la vida de esta planta perenne, que puede dar uvas durante cien años o más. ¿No es sorprendente?

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Higos en tu huerto urbano

¿Sabías que los higos, tan deliciosos y llenos de vitaminas, son en realidad flores? Esta novedad es una de las maravillas de este arbusto que contiene cobre, calcio, zink, calcio, selenio y casi todas las vitaminas. Es un potente antioxidante y mantiene saludable el sistema digestivo. Los higos también contienen fitoestrógenos, y sus hojas en infusión son excelentes para la salud de las mujeres. Las abuelas lo sabían, solo debemos recordar.

Los higos se reproducen por esquejes o trozos del tronco del arbusto, es decir que, en cada poda de las ramas más antiguas puedes obtener una docena de plantas o más, a continuación te decimos cómo hacerlo:

  • Poda una rama del arbusto de higos, de modo que hagas el corte sobre o bajo el nudo del esqueje. La potencia de la planta está anudada en el corazón del tronco.
  • Prepara esquejes de veinte centímetros aproximadamente. Límpialos bien de modo que no haya ninguna señal de hojas o higos. Queremos que la planta se concentre en formar la raíz. Trata el esqueje tomando en cuenta su cielo y suelo, es decir cuida que la parte a sembrar tenga la dirección correcta, así la savia ascenderá sin problema.
  • Remoja los esquejes durante cuatro horas. Sécalos con una servilleta de papel y acomódalos en hileras, listos para sembrar en un contenedor pequeño, cada uno. Deberán estar en un lugar cálido y soleado durante dos meses con la tierra húmeda.

Y cuando veas los brotes verdes salir de los esquejes, prepárate para lo siguiente:

Realiza un agujero de sesenta por sesenta y llénalo de buena tierra, abono orgánico, bocashi o lo que tengas a mano. Recuerda que le darás al higo nutrientes para crecer. La tierra sola no es suficiente para saciar su hambre y entregarte las vitaminas y minerales que tiene en cantidades tan importantes.

También puedes plantarlo en maceta. Yo tuve en la terraza una higuera por diez años y siempre me dio maravillosos higos, además de hojas para tisanas saludables. Cada cierto tiempo el higo perderá sus hojas y será el momento de abonar la tierra para que salgan más verdes y hermosas.

Siempre cubre el suelo con rastrojo seco, paja, recortes de hierba. No dejes prosperar las malas hierbas pues el higo prefiere pocas plantas compañeras. Prueba con el perejil.

Si la tierra está bien abonada puedes tener higos en un año. ¡Disfrútalos!

 

Frutillas, desde las semillas

Seguramente sabes que las fresas y frutillas son fuente de antioxidantes, muchos minerales y vitamina C. Sin embargo, aquellas que venden en la calle resultan peligrosas por la cantidad de químicos que contienen. Así que es el momento de cultivar tus propias frutillas o fresas, verás que resulta sencillo y es más seguro que comprarlas por ahí. Conoce un poco más sobre sus propiedades para la salud.

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¿Que necesitas?

Una frutilla o fresa organica que no haya sido fumigada.

¿Cómo lo puedes hacer?

  • Deja madurar bien la frutilla que más te gustó por su sabor y fragancia, resérvala en la sombra sobre un plato de loza o barro. En cinco días estará lista para darte semillas de al menos veinte plantas.
  • Coloca la frutilla en un colador fino y cierne hasta obtener las semillas, que son muy pequeñas. Otra opción es colocar la frutilla en la licuadora con un poco de agua y        prender-apagar el motor por tres o cuatro veces. Deja reposar la mezcla y cuela.
  • Lava bien las semillas sobre el colador, para que no queden residuos de la pulpa.
  • Extiende las semillas en una servilleta blanca de cocina y cubre con otra, dobla y deja en un lugar fresco y seco por diez días.
  • Prepara un semillero para tus plantas con abono de lombriz, tierra negra, tierra de tu jardín a partes iguales y un poco de cascarilla de arroz o rastrojo seco de cualquier tipo. Puedes hacer tu semillero en un recipiente que tenga buen drenaje, como única condición.
  • Haz un super nutriente de minerales con cáscaras de huevo secas, cáscaras de plátano secas y posos de café en partes iguales. Licua esta mezcla con un poco de agua y reserva para abonar.
  • Siembra las semillas sin enterrarlas, cubre con tierra que coloques desde un tamiz, solo para taparlas.
  • Riega y mantén la tierra húmeda por diez días en un lugar calentito y con sol.
  • Las plantas empezarán a brotar en quince días y podrás trasplantarlas en un mes.
  • Abona bien mezclando tu súper nutriente de minerales con la tierra, antes de sembrar en el lugar definitivo de tu huerto.
  • Abona cada dos meses, pues estas plantas necesitan muchos nutrientes para florecer y dar frutos grandes y deliciosos.

¡Felicitaciones!! Ya tienes frutillas orgánicas en tu jardín.

Puedes realizar cualquier consulta al watsapp: 0992731276 o por correo: dorisleonora@gmail.com

¿Qué sembrar en el 2017?

El 2017 es el año que puede marcar el comienzo de una nueva vida en el huerto. Si tienes un pequeño espacio o un gran lugar, lo más importante es el diseño de lo que puede ser el jardín comestible que te dará salud y alegrías.

¿Cómo hacerlo?

Primero mira la Luna, sí efectivamente, la luna creciente es la gran compañera en los afanes del jardín comestible. En marzo te dará buenos resultados sembrar desde el 5 hasta el 15, es decir en cuarto creciente y luna llena.

  1. Selecciona tres tipos de plantas:
  • a. De ciclo corto, como lechugas por ejemplo, que cosecharás en un mes.
  • b. De ciclo medio, como tomates, pimientos, pepinillos, berenjenas.
  • c. De ciclo largo, como un frutal que puedes tener en maceta, especialmente limón, higo, granadilla, maracuyá o fresas.

Para sembrar debes tener semillas o plantas. Trata de que sean orgánicas o que las obtengas tú mismo.

  1. Prepara el sustrato: para ello mezcla una porción de la tierra de tu jardín con una cantidad igual de abono de tu preferencia, media de cascarilla de arroz o algún tipo de rastrojo seco y una porción de cáscaras de huevo secas y trituradas (seis huevos por cinco kilos de tierra).
  2. Prepara el contenedor con macetas, cajas de madera reciclada cubiertas de plástico negro, botes que puedas reciclar o una jardinera. Cuida que haya siempre suficiente drenaje con agujeros por los que escape el exceso de agua.
  3. Siembra las plantas en combinación, por ejemplo, tomates con lechugas, ajos, cebollas, cilantro y albahaca: crecerán juntas maravillosamente y te darán deliciosos resultados. Mira en el blog las mejores asociaciones para sembrar.

Observa que las plantas reciban sol y riego para mantener el sustrato húmedo.

¡Disfruta al verlas crecer!

Puedes realizar cualquier consulta al watsapp: 0992731276 o al correo: dorisleonora@gmail.com

¡Conoce cómo sembrar una variedad de plantas en el blog de la finca!