Noviembre, con Alma Calenda en el huerto

La luna llena se hizo presente el treinta y uno de octubre, de modo que noviembre se presenta muy propicio para sembrar raíces, rizomas, tubérculos y bulbos en cuarto menguante, desde la primera semana. Esta súper Luna azul llegó con agua y es probable que se mantenga así durante dos semanas hasta el cambio de su ciclo el día quince, buen momento para evaluar cómo avanza tu chacra y qué puedes hacer para garantizar mucho abono en tus cultivos antes de la Luna nueva.

Octubre en el huerto con Alma Calenda permacultural

En este mes nos encontramos con dos lunas llenas, lo cual nos da la oportunidad de sembrar con gran fuerza tanto las plantas que crecen hacia arriba del suelo, como las raíces, rizomas, tubérculos y bulbos. Sigue a la Luna tanto para cuidar el huerto, como para mantener la salud con un buen Detox de clorofila que obtienes de las hojas verdes crudas. Para ello, en cuarto menguante selecciona kale, coles, rúcula, taraxaco, consuelda mayor, acelga, hojas de brócoli. Licua con una fruta como manzana o babaco y añade miel de abejas orgánica. Este jugo de nutrientes aporta magnesio que te ayudará a mantener la salud celular.

Septiembre, el mes de la chacra y su calendario

Agosto nos dejó lindos tomates y una que otra lluvia intensa como resultado del cambio climático. No hubo cometas ni miel de abejas porque nuestras queridas amigas, con las justas tienen para sobrevivir en este año con pocas flores y mucho frío.

Un antes y un después nos marca este mes, pues en agosto había que preparar el suelo, limpiar, abonar, rotular, almacenar y ahora septiembre llega con la esperanza de la chacra, un cultivo milenario de maíz, fréjol, sambo, calabazas, jícama, zanahoria blanca, camote, ají, amaranto, papa y todas las buenas hierbas de este ciclo.

En septiembre ponemos maíz y sambo. En octubre ponemos fréjol. En noviembre va la papa, en diciembre completamos con abundante ají, y todas las demás plantas van en las esquinas de un lindo campo rotulado. Cultivamos en huachos. Si pudiéramos, como en San Pablo del Lago hace mil años, haríamos montículos tan grandes como bancales y el agua del lago pasaría regando los cultivos donde podríamos recoger camarón de agua dulce y doradillas.

Hoy tenemos la certeza de que si sembramos con el calendario solar ancestral en septiembre, diciembre, marzo y junio, tendremos alimento de la chacra todo el año.

Septiembre nos pide abonar mucho, sembrar en abundancia, soñar sin perder la ilusión. Vamos a poner la fe y el azadón en la tierra.

Cuando La Viuda explotó

CUENTOS DE LA VIDA Y EL TERRITORIO CHACHI – Doris Arroba

La montaña de donde brotan las milagrosas aguas de Chachimbiro es un volcán que podría tener más de un millón de años. En ese tiempo, las montañas vivían con el corazón y amaban profundamente, podían ser hombre o mujer, creados a la semejanza del Gran Espíritu del Universo. Ella era una de las más hermosas, siembre verde y de larga cabellera llena de nogales, que hasta el día de hoy se puede ver desde Kawaskí.

Su marido fue el Cotacachi, gigante y hermoso, entonces tenía nevado el penacho de su cumbre y atraía a todas las montañas con la luz de su brillo de hielo, era más elevado y poderoso que el Imbabura, dispuesto a demostrar quién dominaría el valle de Chachimbiro para siempre.

Ella tuvo mucha paciencia, durante siglos espero que el Cotacachi la amara como se merecía, y aunque las habladurías eran innumerables sobre sus amantes secretas, trató de ignorarlas y siguió esperando que un día le fuera fiel. Ese día desgraciadamente nunca llegó, pero sí el tiempo final de su espera. 

Aquel amanecer todo parecía igual que siempre, las montañas preparaban nuevos paisajes con ríos y lagos de agua dulce y fresca, muchos animales fueron convocados para pastar, volar, y reptar en los suelos fértiles de Chachimbiro. De pronto una nube negra inundó el espacio de un día perfecto y ella explotó con tanta rabia contenida que todo voló por los aires, como en el instante mismo de la creación. 

Su furia alcanzó al Cotacachi y lo empujó fuera de su vida y de su territorio, decidida como estaba a no vivir la desgracia del engaño y el mal trato de su veleidoso corazón. 

Así fue como él murió para siempre como hombre y ella se convirtió en viuda. 

Desde el centro de su pecho se abrió una fuente de lágrimas saladas y brotó el río más caudaloso del valle. A borbotones salió el agua santa de sus entrañas, salada y dulce al mismo tiempo, llena de medicina para las personas que pronto vivirían una nueva historia junto a ella, bendecidos con la magia de sus aguas curativas. 

Esto pasó según nos cuentan los abuelos y abuelas chachis desde una memoria antigua, hace cuatro mil ochocientos años, y concluyen la historia al reconocer a la loma Chachimbiro como su nuevo compañero, amigo y amor que la confortaría hasta el día de hoy. También es un volcán que empezó su vida de esta manera, y por ahora está dormido.

El Gran Espíritu le dio a La Viuda un nuevo marido y al Cotachachi una vida distinta como mujer sagrada. La convirtió en la Máma del pueblo Chachi, conocida en adelante como María Isabel de las Nieves, la eterna madre montaña.

Los sitios de Chachimbiro, Urcuquí, San Blas, Tumbabiro, Pantaví y Ajumbuela se asientan en el territorio que construyó La Viuda con tan poderosa explosión; este río eterno de aguas subterráneas forma el valle más fértil de la sierra norte de Ecuador conocido como El Chota, si bien éstas son salobres y aptas solo para el cultivo de caña de azucar y alfalfa, su poder curativo es enorme porque las sales minerales de las termas de Chachimbiro alivian dolores de huesos, debilidad de varios órganos, especialmente el hígado y los riñones; también fortalecen el corazón y dicen que curan el mal de amores.

Ajumbuela, San Miguel de Urcuquí, agosto de 2020

Calendario lunar de agosto: algunas claves en el huerto

Agosto es un mes especial, con fuertes vientos que alejan las nubes y nos recuerdan la importancia de cuidar el agua. Es el momento de diseñar un pequeño estanque o espejo que brinde humedad a nuestra huerta.

Por otro lado, hay algunas reglas específicas del calendario lunar, que comparto con ustedes:

1. Luego de la siembra de plantines en junio, la luna nueva del mes pasado nos mostró su desarrollo radicular con el esperado estirón de sus tallos y hojas. Pongamos atención a este cambio cada mes, para saber cuáles van bien y si crecen en proporción a nuestras expectativas.

2. El mejor tiempo para cosechar es Luna Llena si lo que queremos es beneficiarnos de todos los nutrientes del agua celular de las plantas, en este momento nuestro astro guía se encuentra en período extensivo aguas arriba. Pero si lo que buscamos es deshidratar y guardar en conservas, tanto frutos como plantas medicinales, el mejor momento de cosecha es al final de menguante, casi en Luna Nueva. La razón es sencilla: habrá menos agua celular en tallos y hojas, por lo cuál, lo que cosechamos se secará más rápido.

3. El mejor momento para trasplantar o sembrar plantas que crecen del suelo hacia arriba es cuarto creciente, pero si buscas detener el crecimiento de las lechugas para que no lleguen enseguida a flor, o si quieres plantas de maíz pequeñas con frutos más grandes, siembra en cuarto menguante estas dos específicamente.

¡Bienvenida Luna Llena de agosto!, compartiré los descubrimientos que nos traigan las noches iluminadas junto a ti, en esta Nave Tierra.

Alma Calenda de julio: cómo sembrar en el verano ecuatorial

El mes que concluye nos ha dejado muchas enseñanzas, al notar las señales del Inti Raymi en el huerto. Este es un calendario lunar y no solar, pero el taita Inti es un referente eterno. En este año sembramos justamente en el equinoccio de marzo, como lo hacían los caranquis y los incas. Nuestra chacra de maíz morado, papas orgánicas (un trueque por miel de abejas), vainita amarilla, jícama, puerros, camote y flores va muy bien. No hay plagas que nos sorprendan.

La Luna se siguió al pie de la letra en el cielo, porque sembramos en cuarto creciente el maíz y en cuarto menguante las papas, porque tuvimos suerte con el agua en cuarto menguante pero también porque planeamos el riego en cada cambio de luna.

Alma Calenda también nos recuerda cuándo y cómo cuidar nuestra salud. Hemos olvidado lo que decían los abuelos y abuelas, por ejemplo, mi tía Carmelita me instruyó sobre el corte de cabello y la atención a ciertos días de cuidado al cuerpo; mi madre me habló de la siembra con la luna cuando regaba sus plantas en el jardín y yo era apenas una niña. La Luna ha estado ahí, misteriosa y presente siempre en mi vida, pero apenas en el año 2015 comencé la tarea de desentrañar los ciclos lunares mediante la referencia de un curso con Jairo Restrepo Rivera en Argentina, y su libro «La Luna, el sol nocturno en los trópicos y su influencia en la agricultura». Desde ese momento, que marcó un hito en mi vida, he registrado cada señal en el aire, los sapos cantando, el sonido de los pájaros, el aroma del suelo, los días de eclosión de huevos en el gallinero, mi cuerpo, mi cabello, la piel… Señales de la Luna que podemos desentrañar si observamos atentos.

La luna de Alma Calenda de julio nos marca el tiempo de siembra de todo tipo de vegetales y verduras, y también el momento de descanso de la chacra. NO es un buen mes para sembrar el maíz, la papa, la jícama, la yuca, el camote, el frejol y el sambo. Los antiguos dejaban la tierra en barbecho, El Inti mejorará el clima en septiembre para la chakra, y mientras tanto la Luna nos ayudará en el cultivo de nuestra comida orgánica para los próximos seis meses.

Deseo sinceramente que este acompañamiento dure todo el mes de julio, al mirar cómo asciende la abuela en el cielo nocturno. La podemos acompañar en el eclipse penumbral del 5 de julio que será visible en toda América. Dicen que no es buen augurio un eclipse, lo que aseguro es que el clima variará lo suficiente para que «paramee» en julio, y si tenemos buena cobertura (sin dejar el suelo pelado), buen abono (bocashi de preferencia) y ponemos atención a las señales de nuestro cultivo, habrá rábanos y lechugas para cosechar a los veinte y ocho días.

Buen tiempo y buena mar, desde este rincón del océano cósmico.

Ajumbuela, San Miguel de Urcuquí, Imbabura, 30 de junio de 2020

Calendario lunar Alma Calenda permacultural de junio

El mes del Inti Raymi es buen momento para compartir Alma Calenda, el almanaque y calendario permacultural de la finca Shungo Tola.

Esta es una versión libre que interpreta los datos divulgados por nuestro maestro Jairo Restrepo, admirable y valiente guerrero en favor de la agricultura orgánica. En su libro «La Luna» de divulgación amplia en Internet, él la define como el sol nocturno y efectivamente, sus rayos iluminan el huerto por la noche en cuarto creciente mientras potentes influjos gravitacionales mueven la savia de las plantas y hacen más abundante la sangre en las personas.

El ciclo lunar de este mes, por ejemplo, es perfecto para ilustrar lo que pasa en el cielo durante una Luna, que empieza con cuarto creciente, el ataque de insectos encantados con el dulce jugo de hojas y tallos o la primera siembra del mes o la germinación de semillas, hasta el cuarto menguante en el que conviene cortarse el cabello para favorecer su fuerza en la raíz, y podar las ramas de las plantas enfermas porque la savia está descendiendo y se hará menos daño a sus tallos y hojas.

La Luna nos acompañará en este Blog cada mes, con este calendario que empiezo a compartir en junio de 2020.

Saboreamos Chayote, sidra o papa de aire

El chayote es originario de México y los Andes del norte de Ecuador y Colombia. Es una fruta que contiene calcio, potasio, magnesio, mucha fibra; mejora la circulación y favorece la salud del sistema nervioso. ¡También es delicioso!

Recetas de la finca

1. En ensalada, consúmelo crudo.

Pela el chayote y córtalo longitudinalmente. Saca la semilla y sus filamentos. Corta en trozos finos o «palitos», sazona con limón, sal y aceite. En México lo comen como una botana, con limón y chile piquín.

Resulta un rico acompañante de lechugas, pepinillo y tomate.

2. En caldos y sopas, úsalo como papa, siempre pelándolo y sacando la semilla.          Una amiga lo ha recomendado en el caldo de gallina; en la finca hacemos un locro de chayote muy rico.

3. Asado al horno: coloca el chayote pelado en rodajas de un centímetro de grosor con aceite, sal, hierbas y queso para gratinarlo.

4. Nuestra receta favorita: el pay de chayote

Prepara una masa para pay con los siguientes ingredientes:

  • dos tazas y media de harina

  • 1/4 de taza de azucar morena

  • una cucharada de sal

  • 125 gramos de mantequilla bien fría

  • un cuarto de taza de agua colocada en cucharaditas

 

Procedimiento:

 

– Mezcla bien la harina con el azúcar y la sal .

– Añade la mantequilla bien fría y desmenúzala hasta integrar a los demás ingredientes. Puedes cambiar la mantequilla por aceite de coco y resulta delicioso.

– Añade el agua poco a poco hasta que tengas una consistencia blanda que se pueda amasar ligeramente.

– Amasa hasta formar una bola que colocarás en un recipiente, cubierto con un paño o film plástico, en el refrigerador por media hora.

Para el relleno: chayotes en almíbar

  1. Pela dos chayotes, extrae las semillas y todos los filamentos alrededor.
  2. Corta en trozos delgados,  con un tamaño similar a manzanas para hacer pay.
  3. Coloca al fuego con panela o azúcar morena, clavo, pimienta dulce, anís estrellado, hasta que estén dorados y suaves. Retira del fuego y deja enfriar.
  4. Saca la masa del refrigerador y extiéndela con un bolillo, colócala en un molde para pay o sobre una bandeja.
  5. Pon el almíbar con los trozos de chayote, añade toctes picados, nueces, pasas o  déjalo solo, como prefieras.
  6. Llévalo a un horno precalentado a 180″C durante media hora.

¡DISFRUTA TU PAY DE CHAYOTE!

2. Estructura y función de nuestro sistema inmunológico

 

Carlos Álvarez Unda – Finca Permacultural Shungo Tola  – Proyecto: “Sistema Integral de Salud Preventiva”

Por el lapso de millones de años de evolución, el organismo humano ha desarrollado poderosos sistemas y ejércitos de protección en respuesta defensiva y ofensiva, ante la agresión externa e interna de agentes o sustancias tóxicas. Fortalezas y maquinaria de combate, que garantizan la sobrevivencia y continuidad de la especie.

Nuestro Sistema Inmune (Si) está formado por órganos como el timo y la médula ósea, allí nacen huestes celulares inmunes y actúan a través del bazo y ganglios linfáticos; también hay una gran cantidad de tejidos linfoides de defensa y barreras biológicas naturales de bloqueo asociadas a la saliva, boca, faringe, amígdalas, piel, mucosas gástrica, intestinal y pulmonar; hay un amplio espectro de glóbulos blancos, verdaderos ejércitos y soldados celulares de combate presentes en la sangre, como neutrófilos, eosinófilos, basófilos, linfocitos, monocitos macrófagos, formando líneas de defensa, anticuerpos y sustancias tóxicas de respuestas inmune.

Todos los sistemas de nuestro organismo, el respiratorio, digestivo, circulatorio, linfático, óseo, muscular, nervioso, tegumentario, están diseñados y revestidos con arsenales inmunológicos; ejercen incluso ciertas funciones inmunitarias. El (Si) actúa concomitantemente, en paralelo al despliegue de funciones fisiológico metabólicas de todos los sistemas, órganos, tejidos y células. Está diseñado para dar respuesta general inmediata y en desarrollo, respuestas específicas desde estudios inteligentes del estado de situación del conflicto y la naturaleza del agente agresor. Depuraciones de nuestro organismo, así como depuraciones asistidas, tienen un rol relevante en el (Si).

Parte consustancial en el (Si), es el subsistema microbiológico bacteriano benéfico existente en todo nuestro organismo. Hay 10 veces más microbiología que células en nuestro cuerpo (100 billones por 10 billones), desempeñando funciones vitales, metabólicas, inmunológicas. Vivimos en simbiosis mutualista con billones de microbios. La fortaleza de nuestra salud está anclada y depende de la salud integral de nuestra flora intestinal.

Somos una entidad electro-bio-química con funciones fisiológico metabólicas, que se activan desde una base estructural de minerales. Todo ser vivo, incluido el humano, en rigor, es una estructura de minerales animados. La carencia o exceso de uno u otro mineral deviene en debilitamiento de nuestro (Si) y se expresa en diversas patologías.

Somos además, una vital integridad de cuerpo, mente y espíritu interdependiente de un contexto familiar y social. Impactos negativos en nuestra esfera emocional sensible, incluido el estrés, debilitan nuestro (Si). El 95% de enfermedades están, según estudios, asociadas a temas emocionales, no siendo necesariamente causantes de ellas.

La calidad de nuestro sueño incide directamente en la capacidad y habilidad de regeneración de órganos, tejidos, células desgastados en el día, pasando el sistema nervioso activo a su función pasiva durante el sueño, para lo cual requiere materia prima de reparación. Un sueño no reparador reduce el (Si)y nuestro potencial energético por deficiencias en la reparación, afectando por ende nuestra salud.

Nuestro cuerpo está diseñado anatómica y fisiológicamente para estar en vigilia móvil permanente. Su anatomía funcional no ha cambiado en millones de años desde la hominización. El sedentarismo e inmovilidad extrema modernos o paro forzoso en una silla de escritorio, inactiva y debilita nuestro SI, impactando negativamente en la salud.

Debilitamos nuestro sistema inmune vía ingestión habitual de “alimentos” imbuidos de tóxicos y por no cumplir requisitos nutricionales en macro y micronutrientes, por la calidad del aire que respiramos, por ingreso de toxinas al torrente sanguíneo vía nuestra piel, por impactos negativos en la esfera psíquico-emocional. Así, un (Si) débil no cumple un rol protector al organismo en sus funciones fisiológico metabólicas. Por el contrario, presta condiciones ideales para la colonización de virus, bacterias, hongos y patologías diversas. La robustez del (Si), marca la diferencia entre salud y enfermedad.

Resumiendo: varios frentes conforman nuestro sistema inmunológico, sobre los cuales vamos a actuar e incidir fortaleciéndolos. a) El frente inmunológico asociado a las funciones, fisiología y metabolismo de nuestros sistemas, órganos, tejidos, células. b) El frente microbiológico benéfico de nuestro organismo. c) El frente de micronutrientes minerales, vitaminas, aminoácidos, oligoelementos, que deben estar presentes, en proporciones adecuadas. d) El frente de nuestra salud mental, inmersa en bio-ambientes sanos, creativos, incidente directo en la calidad del sistema inmune y en la de nuestro equilibrio. e) El frente de motricidad, motilidad y movilidad cardiovascular integral, refuerzo contundente para robustecer el (Si) y nuestra salud.

Todos forman la integración sistémica de inmunidad, en defensa y protección del organismo. La relación salud-enfermedad no se puede entender fuera del estado de situación en que se halla nuestro (SI) al momento de un impacto-afección. Por ello vemos salir invictos con medidas no convencionales a pacientes de un cáncer, o podemos ver un 97% de contagios por el virus COVID-19, de ellos un 80% asintomático, que lo sobrevive. Los voceros de la pandemia se reducen a contabilizar y a especular en torno al 3% de decesos, nosotros contabilicemos al 97% de vivos,  auscultemos su por qué, extraigamos enseñanzas claves para la vida. La asistencia médica externa enfrenta emergencias. ¡Trabajemos en el destino de nuestra salud preventiva!.

 

NOTA:En próximas entregas plantearemos alternativas naturales sustentadas en una conjugación de conocimientos sobre medicina ancestral y alternativa, contrastadas con estudios y datos científicos de prestigiosos institutos de investigación médica regenerativa, sobre cómo y desde qué áreas esenciales fortalecer el (Si), escudo protector interno a partir de los 5 frentes planteados. Hoy es imprescindible este abordaje al entrar a una fase compleja de distanciamiento activo. Si el COVID-19 llega, que nos encuentre con un (SI) robusto. ¡Sobrepasarlo y salir invictos, así como también de toda potencial patología, es el objetivo de la vida que nos habita!